Go to content Go to navigation Go to search

Cómo elegir un gestor de ventanas · 2007-12-17 20:45 by Francisco

¡Otro nuevo artículo de “cómo elegir”! ¡Qué original! :)

A ver: ¿qué es un gestor de ventanas? A los usuarios de sistemas *nix esta pregunta probablemente no les pillará de sorpresa: la oferta es tan variopinta, que podríamos reirnos de las guerras religiosas sobre editores de textos. Básicamente, se trata de la forma de interactuar el usuario con un ordenador en un sistema gráfico 2D. Más o menos.

Esta clase de entornos se dividen en dos grandes grupos: los escritorios y los gestores de ventanas. Los primeros tratan de proporcionar una interacción más completa con el ordenador, permitiendo recorrer los directorios (“carpetas”) de las unidades de almacenamiento; así como asociar aplicaciones a determinados tipos de ficheros, para así poderlos “abrir”. Los segundos se conforman con ser meros sistemas para abrir, cerrar, mover y redimensionar ventanas (normalmente con algún tipo de minimización o conversión a icono); y posibilitar la ejecución arbitraria de aplicaciones. Sobre qué tipo de sistema es más práctico, podrían escribirse tratados enteros; pero al final, probablemente la conclusión sería: “depende”.

Está claro que un usuario ocasional o simplemente no experto en ordenadores preferirá un sistema en el que lo pueda hacer todo sin tener que teclear (¡no saben lo que se pierden!); mientras que un usuario más experto probablemente le saque un partido extra al ordenador tecleando (sin perjuicio del uso de un escritorio). Para los que preferimos la simplicidad se hicieron los gestores de ventanas avanzados. Pero no adelantemos acontecimientos.

Mi evolución ha sido en parte impuesta por la peculiar cronología de los entornos gráficos en Linux, en parte condicionada por otras circunstancias. He repetido entorno, incluso en más de una ocasión, y la historia ha quedado más o menos como sigue.

Cuando, después de cinco años (y medio) de usar un ordenador con 8088, pude finalmente tener uno con un i386, lo primero que pensé era: “es un desperdicio NO tener *nix aquí”. Sin embargo, lo único que le pude poner fue el versátil DR-DOS. Esto ocurría a finales de 1991. Dos años más tarde, llegó hasta mis manos Linux (la ya difunta distribución SLS). Pero con 4M de memoria, era usarlo en modo texto, o no usarlo. “Bien, eso no es problema”, pensé. Y gracias a esto, pude hacer parte del Proyecto de Fin de Carrera de la Licenciatura en casa. En la Universidad lo desarrollaba en una estación de trabajo Sun SparcStation 1, con procesador SPARC a 25MHz (era más rápido que mi i386 a 33MHz; hasta que lo aceleré a 40MHz, claro) y 8M de memoria. Aquí sí que podía usar un entorno gráfico, y era OpenLook sobre SunOS 4. Por cierto, el compilador de C del bicho debía de ser anterior al de K&R…

Cuando pude ampliar la memoria de mi ordenador, disfruté en casa del X Window System, y mi primer gestor de ventanas fue (¿lo adivináis?) OpenLook. La sensación (de acuerdo, causada por la novedad) fue de tener en mis manos un entorno profesional. ¿No lo iba a ser? Era el mismo de las estaciones Sun que le habían costado a la Universidad un millón de pesetas de la época… Bueno, no del todo. El mío tenía escritorios virtuales: era el olvwm. Desde entonces, este ha sido uno de los requisitos básicos en cualquier gestor de ventanas o escritorio que he ido elegiendo.

Según iba cambiando de versión (o de distribución) de Linux, se ampliaban los horizontes. Después de un efímero escarceo con twm, pasé a FVWM, cuyo parecido con el también profesional MWM de *nix (realizado con las bibliotecas gráficas Motif) me confirmó la sensación de estar ante un sistema “de verdad”. El hecho de que Motif fuese de pago ocasionó que no saliesen muchas (si existían) aplicaciones en el “mundo libre”, por lo que hasta la llegada de OpenMotif la cosa quedó en mera compatibilidad visual, que no funcional.

FVWM dio lugar a una serie de desarrollos que aún siguen hoy en día, con diferentes aspectos y funcionalidades. Uno de ellos es AfterStep, que originalmente se basa en el código de FVWM y originalmente trata de imitar el aspecto de NeXTStep. A día de hoy, no es ni lo uno ni lo otro, habiendo creado un camino seguido por varias generaciones de gestores conocidos como la familia *box (Blackbox es el original, seguido por otros como Fluxbox, Openbox, etc). Pero no fue AfterStep quien me tentó, sino WindowMaker

En efecto, durante una buena temporada estuve usando este fantástico gestor de ventanas, haciendo ocasionales (aunque dilatadas) digresiones hacia otros sistemas distintos. En tales momentos descubrí Xfce, cuya intención original parecía ser la de ser ligero y proporcionar un entorno parecido al del CDE, la nueva encarnación de los sistemas gráficos para *nix. Con el tiempo, Xfce ha evolucionado hasta convertirse en algo más parecido a un escritorio tradicional, para ventaja de sus usuarios y menor ligereza del entorno. Como siempre, hay un compromiso.

Un proyecto prometedor llamó mi atención algo más tarde: KDE. Por aquel entonces no era mucho más que un juguete inestable, pero ya desde un principio “apuntaba maneras”, hasta el punto de que con el tiempo se ha convertido en uno de los escritorios más sólidos y mejor integrados que hay en el mundo libre. Esa fue mi “primera vez” con un entorno de escritorio en Linux: descubrí que yo no necesitaba un entorno de escritorio. Vuelta a WindowMaker.

Un gran aliado en esta fase fue XOSD, pues me permitía conocer diversos estados en la pantalla. He de decir que traté de poner en funcionamiento el entorno y algunas aplicaciones (GWorkspace, GNUMail) de GNUstep, pero no me acostumbré a algunons detalles del entorno así formado (laboriosa migración del correo incluida). Eso sí: impresionante la integración entre aplicaciones gracias al sistema de servicios: una aplicación anuncia los servicios que tiene para que las demás las usen, aunque no se conozcan de nada. Fantástico. Y todo basado en tecnología de 1989, que es el mérito. No en vano, a pesar de lo que muchos creen, Java no hereda de C++ sino sólo la sintaxis. Casi toda la semántica está calcada del proyecto rival, Objective C, en el que está escrito GNUstep (como NeXTStep).

Anduvo el tiempo y debido a algunas limitaciones de WindowMaker, probé otros entornos. De los varios que tuve ocasión de experimentar, Openbox fue el que más me gustó. Configuré teclas para las aplicaciones y operaciones de ventanas más usadas. XOSD, de nuevo, me facilitó la vida. Hasta que me decidí a probar enlightenment.

Este gestor de ventanas, aspirando en su versión 17 (la que probé) a convertirse en entorno completo, tiene muchas cualidades, de las que me gustaría destacar que (en su momento) era el sistema más innovador; y que parte de las tecnologías que para él se han desarrollado se usan fuera de él (especialmente en lo que a tratamiento de imágenes se refiere). La experiencia (compilaciones aparte) fue bastante positiva. Pero cuando tuve que ponerme al día en mis habilidades como Administrador de Sistemas, me detuve a estudiar Solaris (ya por su versión 10), y entonces descubrí con cierta sorpresa que su entorno de trabajo (JDS) está basado en Gnome.

Hasta aquel día, en la batalla de los escritorios había preferido KDE a Gnome por diversas razones. Finalmente, parecía que tenía que enfrentarme a Gnome (la otra opción “oficial” de Solaris era CDE, más ligero, más feo, vía muerta). Me decanté por dejar las cosas como estaban y procurar empaparme de la experiencia. Hasta lo llegué a poner en mi portátil con Linux. Incluso (para que veáis hasta qué punto quería “integrarme” yo con el sistema) migré todo mi correo a Evolution e intenté hacerme con el manejo del procesador de textos de OpenOffice. Pero la lentitud del primero y la incomodidad del segundo (¡demonios, emacs+LaTeX, el combo invencible, es considerablemente más confortable para mí!) me hicieron desistir de continuar con el proceso. Aún así, la integración de cosas como NetworkManager (estupendo para las conexiones WiFi) y la facilidad con la que se accedían a unidades compartidas en red me hizo no sólo tenerlo en casa sino, y sobre todo, en el trabajo. Hasta hace poco.

Me harté. Me harté de la lentitud (relativa en algunos casos). Me harté de cargar con el resto del entorno. Me harté del aspecto. Me harté del parecido con *indows (razonable si vienes de ese entorno, pero ¡si yo nunca he sido usuario de *indows, sino ocacionalmente y por obligación!). Me harté de esto y de aquello. Y volví. A WindowMaker. Una vez más.

Sí, amiguitos, el mundo libre está de enhorabuena, pues hay entornos de escritorio y gestores de ventanas para elegir. Yo he elegido (de nuevo) WindowMaker, y estoy contento con la elección. Rápido, sencillo, elegante. Pulso una tecla y de manera casi instantánea tengo un terminal para teclear. O un editor. Y con sólo pulsar sobre el fondo de la pantalla, tengo acceso a mis aplicaciones más usadas. O a un lanzador de aplicaciones donde teclear su nombre. ¿Se puede pedir más? Sí: que se pueda instalar WindowMaker en Solaris .

Desde entonces, con la ayuda de wmclock, docker (para usar nm-gnome-applet) y wmwifi hacen de mi configuración un entorno ligero y eficaz. ¡Bravo! Tal vez me vuelva a animar a poner la última versión de GNUstep. Entonces ya os contaré. Hasta entonces, no olvidéis cerrar las ventanas al salir :)

Comentarios [3]

Ya están aquí · 2007-08-27 08:42 by lbf

El verano viene cargadito de novedades en el mercado fotográfico. El pulso por ganar (o al menos no perder) terreno frente a la competencia obliga a las marcas a renovar el catálogo cada 18-24 meses. Claro que muchas veces nos intentan colar como nuevos modelos lo que no son más que actualizaciones (Canon 300D -> 350D, 20D -> 30D, Nikon D70 -> D70s…)

Canon ha desplegado sus nuevas armas para dominar el mundo: la estratosférica EOS-1Ds MarkIII, la competitiva y la “semi-asequible” EOS 40D.

Nikon no ha querido quedar eclipsada y ha anunciado su contraataque para noviembre: las nuevas D3 en la gama alta y la D300 en la media.

Aún no hay análisis en profundidad, pero algunos privilegiados como Ken Rockwell han hecho algunos adelantos:

Nikon parece haber tomado nota de las críticas y empieza a rectificar el rumbo. Parece que empieza a perder los humos de Rey del Mundo, y a aceptar que ya no lidera el mercado fotográfico, es un competidor más, y tiene mucho que aprender de la competencia. Ha adoptado soluciones como el sensor de tamaño completo de Canon, o la limpieza en el sensor y la visualización en directo (“Live View”, como la bautizó Olympus).

En mi opinión Nikon ha cuidado más los pequeños detalles, los que no salen en las comparativas, pero hacen más usable la cámara. Por ejemplo, durante el Live View el AF es plenamente funcional, mientras que las Canon hacen breves desconexiones (tienen que bajar el espejo) cada vez que enfocan. Claro que probablemente los canonistas podrán citar también detalles similares que Canon habrá cuidado mejor que Nikon. No pretendo ponerme en modo talibán ni desafiar a una guerra “Mimarca contra Tumarca”.

Canon continua la línea con que sacó cierta ventaja en los últimos años a Nikon, aunque ésta se está despertando y se ha puesto a la altura. Si bien en las gamas medias-altas éstas son prácticamente las únicas dos opciones, en las gamas medias y de aficionados hay que sumar la febril competencia de Olympus, Pentax y Sony por el 2º y 3er. puestos. Cada vez va a estar más difícil elegir.

P.S. Las ausentes en este duelo son las del segmento de amateur Apenas hace un año que se presentaron la Canon 400D y Nikon D80, con las que apostaron bastante fuerte. Tal vez esperen 6-8 meses más y presenten productos cargados de novedades, o tal vez se precipiten a sacar algo en un par de meses, pero en ese caso me temo que se tratará más bien de meras actualizaciones, como ya ha ocurrido anteriormente.

P.S.Con esta entrada espero iniciar una serie de artículos técnicos sobre panorama actual de las DSLRs, una idea que me ronda desde hace tiempo en la cabeza. No prometo nada, últimamente ataco demasiados frentes y no atiendo ninguno bien.

Comentarios [2]

Europa, a salvo de las patentes sobre programas informáticos (de momento) · 2007-07-16 06:44 by Francisco

Podemos leer en la Oficina Europea de Patentes que se han decidido a dar por no patentable algo que, en esencia, es equivalente a una fórmula matemática (que no es patentable): los programas informáticos.

Mucho se ha hablado del particular. Incluso yo mismo lo he hecho en uno de mis diarios. Pero por mucho que se hable, creo que no va a ser posible sacar más conclusiones que las que ya se sabían hace tiempo: que patentar programas informáticos es absurdo (equivale a una formula matemática, no es una invención en sentido estricto, y se obtiene una protección más adecuada acogiéndose a los derechos de autor), que el modelo de patentes de cierta potencia mundial es actualmente absurdo (pues parece admitir que se patente hasta lo más obvio) y que creer que este es el fin de la guerra de las patentes sobre programas informáticos es absurdo (es probable que las grandes empresas traten de hacer presión sobre los gobiernos individuales mediante estratagemas).

Sí, amiguitos: lo más seguro es que intenten convencer a gobiernos de países que son modelo para otros para que, posteriormente, estos últimos implanten medidas similares en aras de una “armonización” normativa; o que vayan poco a poco convenciendo a los países menos representativos a cambio de limosnas, como parte de una estrategia de superioridad numérica.

No sé, el tiempo me dará la razón o me la quitará. Y, por una vez, estaré contento de equivocarme. Mientras tanto, creo que podemos celebrar este triunfo de la sensatez. Enhorabuena a todos, y gracias a los artífices del logro.

Comentarios [1]

Nueva versión 22.1 de un conocido Sistema Operativo · 2007-06-10 17:25 by Francisco

Sí, amiguitos, es tiempo de renovación: Red Hat sacó hace poco su RHEL 5; CentOS rápidamente quitó las partes privativas de aquél y distribuyó su versión 5; incluso Fedora sacó su versión 7 (que ya no es Core, pues se fusionó consigo misma para asumir los Extras). Los medios han dedicado ya mucho tiempo a cada una de estas nuevas versiones como para que el Ojo se concentre en ellas. Nuestro público nos exige artículos más exclusivos. ¡Faltaría más!

Es por ello que para exponer mi tesis me basaré en uno de los Sistemas Operativos fruto del proyecto GNU. No, no me refiero a Hurd, el prometedor sistema de micronúcleo que estará disponible en algún momento del futuro (eso espero, al menos). Me refiero al Sistema Operativo GNU emacs ;)

Sobre emacs ya he hablado anteriormente en esta prestigiosa revista. Lo que voy a decir hoy no es tanto lo aparente como lo profundo.

Lo aparente: la versión 22.1, primera considerada estable, llega 6 años después de la anterior reforma que mereció el mismo calificativo (es decir, la versión 21.1). Aunque muchos llevamos más de año y medio usando a diario las versiones 22.0.xx, que los chicos de GNU decidan que está lista para su consumo general es una buena noticia. Muy buena, de hecho. La inclusión del soporte de Unicode era muy esperada por muchos (a mí me ha facilitado poder leer el spam en coreano, por ejemplo ;) La versión 23, no apta aún para el público, tiene una excelente pinta, y será la primera (exceptuando las versiones para Mac OS X, que ya lo tienen desde hace tiempo) en incorporar el suavizado de letras en pantalla. Que ya era hora.

Lo profundo: no voy a defender a emacs. O tal vez sí, pero indirectamente. Queda pendiente que os cuente cómo elegí un programa de correo (que funciona dentro de emacs), pero esa no es la historia de ahora. La historia de ahora es la evolución del desarrollo de aplicaciones.

Veamos: hace mucho tiempo, en una galaxia demasiado cercana a la nuestra como para no ser la misma en la que estamos, se programaba en ensamblador. Como la cosa no era siempre tan divertida como nos han hecho creer, alguien inventó los lenguajes de alto nivel. Concretamente, FORTRAN. ¡Eso sí que era diversión! ;) Después vino el COBOL, y cambió la faz de la Informática (aunque más bien debería decir “de los Informáticos” ;)

La diferencia fundamental entre FORTRAN y COBOL era, por supuesto, que en general el primero se compila y el segundo se interpreta. Alguien debió decidir en algún momento que si la biblioteca de explotación iba a acompañar casi por entero a todos los programas desarrollados, y que la velocidad y memoria de los ordenadores de la época no iba a marcar la diferencia, ¿para qué molestarse en generar código nativo? Y, qué queréis que os diga, visto desde la distancia no parece tan mala decisión.

A veces por tradición, a veces por necesidad, han habido lenguajes que se han interpretado y otros que se han compilado. Pero también es cierto que han existido lenguajes que se han compilado a un código virtual más o menos transportable, con la intención de ejecutarlo en una máquina virtual. Sé que todos estáis pensando en Forth ;) y algunos incluso en Java pero, ¿acaso emacs lisp no cae también dentro de esa definición?

Bien, hasta aquí lo evidente dentro de lo profundo. Ahora, demos una vuelta más al invento.

Es sabido que se pueden crear aplicaciones en emacs lisp dentro del conocido editor^WSistema Operativo. Casualmente (o tal vez no tanto) y a pesar de las críticas recibidas por tal propuesta, también es posible desarrollar aplicaciones que se ejecuten en un navegador. De hecho, la famosa guerra de los navegadores ha consistido única y exclusivamente en el deseo de tener el control de la “plataforma” (¿de la qué?) sobre la que se ejecuten dichas aplicaciones. ¿Por qué?

Porque, tal vez como decía Sun, tal vez como decía IBM y tal vez como dijo una vez un tal Perogrullo, si tienes muchos datos que tratar, trátalos en una máquina grande y lista y deja que accedan a ellos desde máquinas más pequeñas y tontas. Y, amiguitos, parece ser que la tendencia es a que ya no se usen terminales series con pantallas en modo texto (aunque pueda parecer increible), sino aplicaciones remotas en modo gráfico. ¿Podéis creerlo? ¿Que será lo próximo? ¿La desaparición de las tarjetas perforadas?

Así que, una vez tras otra, hemos visto diversos intentos de convertir al navegador en Sistema Operativo: desde los rápidos pero muy inseguros ActiveX (que sólo funcionan en un navegador y en un tipo de ordenador) y las miniaplicaciones Java; pasando por las aplicaciones XUL (que sólo funcionan en un navegador); a las aplicaciones Ajax (que se supone que funcionan en muchos navegadores). ¿Cuál es el resultado? Que tenemos aplicaciones que se ejecutan en un intérprete dentro de un entorno que aisla del Sistema Operativo, haciendo a este irrelevante.

Otros quieren hacer esto mismo, pero por WebOS (ya, ya oigo vuestras risitas de colegiales…), es decir, hacer que incluso las posibles máquinas virtuales sean irrelevantes, al menos en parte. Por supuesto, esto requiere bastante trabajo en la parte del servidor, probablemente en otro lenguaje interpretado, casi con seguridad en una máquina virtual.

Dudo mucho que desaparezcan de la noche a la mañana el actual modelo de desarrollo de aplicaciones, al menos de algunas de ellas. Pero lo cierto es que con esta evolución y las necesidades de acceder a ciertos datos de manera colaborativa, el desarrollo de aplicaciones está pasando de lo local a lo remoto, de lo compilado a lo interpretado, de lo real a lo virtual.

Al final, lo que tenemos es que los intérpretes primero se independizaron del procesador, después del sistema operativo y como sigamos así, se van a acabar independizando hasta de los ordenadores :P

Es más: yo predigo que en el futuro podremos llevar en el bolsillo dispositivos electrónicos dotados de memoria y procesador propios que nos permitirán ejecutar aplicaciones interpretadas, como juegos y similares. Lo que no sé es si estos dispositivos servirán para algo más práctico.

No sé, para hablar por teléfono, por ejemplo.

Comentarios [2]

¡Control, Control! · 2007-05-10 22:40 by Francisco

¿Sois Informáticos? ¿Vuestro teclado ha sido fabricado en los 90 o más recientemente? ¿Dónde está situada la tecla Control?

Cuando $DEITY diseñó el teclado, lo hizo pensando en los Informáticos. Por eso puso la tecla Control donde tiene que estar; esto es, a la izquierda de la A en los teclados QWERTY (Sholes, que dirían los más cultos).

En efecto, si os fijáis, en la mayoría de los ordenadores de los 80, la tecla Control está en su sitio. Y en las estaciones de trabajo ha estado ahí durante generaciones. Con el advenimiento de los PC, pareció que esta noble tradición se iba a seguir continuando. Sin embargo, tras algunos modelos en los que se respetaba el designio divino (vale, me he pasado :) pudimos comprobar que, ¡oh, desgracia!, la sagrada tecla Control ¡cedía el puesto a la tecla de fijar mayúsculas (Bloq Mayús en muchos teclados)! ¡ANATEMA!

¿Por qué ocurrió esto? ¿Tiene solución, además del exterminio masivo de los teclados ofensores y de la reprogramación mental de los confusos teclistas? Vayamos por partes.

Cuenta la leyenda que cuando salió el IBM PC al mercado, una de las cosas que le faltaban (detalles, detalles) era precisamente una buena biblioteca de programas. Así que lo mejor era tirar de lo que ya existía: versiones para la nueva máquina de programas populares para el sistema operativo CP/M. ¿Os acordáis del CP/M? Sí, amiguitos: los 8 bits no siempre fueron para las consolas de videojuegos y las máquinas de marcianitos. Hubo una floreciente industria alrededor del 8080/8085 y Z80, de la cual ya no queda más que el recuerdo. Del Z80 y del 6502 tal vez hablaré en otro momento, pero a lo que vamos.

Estos programas necesitaban una manera de recibir información fuera de banda, por así decir. Metainformación. Una manera de cambiar de modo, o de hacer algo que influiría sobre el resultado final. Una manera, en definitiva, de tomar el control de la operación del programa. ¿Adivináis cómo? Efectivamente: la útil, universal y correctamente situada tecla Control. Heredada de los terminales series, en los ordenadores encontró nuevas funciones que les dio otra vida. ¿Recordáis WordStar y sus diversos grupos de funciones, todas ellas accedidas mediante varios “prefijos” formados por Control-letra? ¿A que era práctico? Y el diseño del teclado del IBM PC favorecía este uso, ya consolidado por CP/M.

Pero llegó un momento en que los responsables del invento se dieron cuenta de que la gente quería usar las teclas de control de posicionamiento (cursores, avanzar/retroceder página, etc), que para eso estaban. ¿Y las teclas de función? ¿Cómo podría lograrse una reeducación masiva, obligando de paso a adoptar nuevos programas, tal vez mejores pero en cualquier caso más rentables para sus fabricantes? Fácil. Cambiando la tecla Control de sitio y haciendo que la nueva tecla Alt quede justo al lado de la barra espaciadora.

Este sutil cambio, favoreció a esa nueva industria, y probablemente haya satisfecho a los usuarios habituales de procesadores de textos y herramientas de similar funcionalidad. Pero no sólo de procesadores de textos vive el Informático (aunque sea el editor probablemente la aplicación más usada, junto con el compilador). Otras herramientas también se beneficiaban de la tecla Control. En los 80 explota, por así decir, la era de las comunicaciones digitales a un nivel más personal. Las empresas se vuelcan en ofrecer servicios por módem, y el uso de la tecla Control sirve, cómo no, para probar directamente los protocolos de comunicaciones basados en caracteres (que levante la mano quien nunca haya usado un módem en modo terminal). Al cambiar de sitio, pareció vaticinar el fin de una era. Y el comienzo del síndrome del túnel carpiano ese…

La solución a todo esto (para quien, como yo, vea en ello un problema; sé que los más jóvenes del lugar pensarán que estoy chalado) es bastante sencilla si se usa algún sistema de la familia del Unix y se ejecuta el sistema gráfico X: la opción swapcaps en XFree86 y Xorg, o usar xmodmap con una secuencia similar a esta:

remove Lock = Caps_Lock
remove Control = Control_L
keysym Control_L = Caps_Lock
keysym Caps_Lock = Control_L
add Lock = Caps_Lock
add Control = Control_L

Esto colocará las cosas en su sitio. ¡Como $DEITY manda, hombre!

Para terminar, una curiosidad: desde el 2000, todos los teclados internacionales de las estaciones de trabajo Sun tienen ya las teclas al estilo PC; pero el de EE.UU. se puede pedir con esa distribución de teclas, o con la denominada Unix, que coloca las cosas en su sitio. Afortunadamente para los poseedores de un teclado Sun tipo 6 (y creo que también tipo 7), las teclas de Control y Bloq Mayús tienen exactamente el mismo tamaño. Y, ¿casualidad? son fácilmente intercambiables ;)

Comentarios [6]

Linux: ¿ha acabado la revolución? · 2007-03-30 19:03 by Francisco

Leo un artículo en Linux Watch, y veo que la forma de llamar la atención al público es poner un titular catastrofista y saturar el texto de sentencias que más se parecen a las judiciales que a las del mero aforismo.

No sé exactamente por dónde empezar. Si leemos el artículo, vemos que se afirma que los sistemas operativos basados en Linux como producto de una comunidad (libre e independiente, se entiende) ha muerto en favor de versiones motivadas por intereses puramente comerciales (que, sin embargo, pueden ser a la vez de código abierto y de uso gratuito). ¿Qué hay de cierto en todo esto? ¿Cuáles son sus consecuencias?

El mundo real es un poco más complicado que una simple división en cosas que o son blancas, o son negras. Incluso el conocido símbolo taoista llamado taichi tiene una parte oscura y una parte clara, en cada una de las cuales hay un círculo del otro color: ambos aspectos de la realidad son interdependientes, y no hay manera de separarlos.

De igual forma, que exista una comunidad motivada por principios ideológicos de libertad es, a la vez, inevitable e imprescindible. Pero que todo sistema tiene un límite a su propia autoexpresión y autocomprensión es un hecho insalvable. ¿Qué quiere esto decir? Que la comunidad de los programas libres no tiene todas las respuestas, como tampoco la tienen las empresas que producen programas propietarios (controladores y formatos cerrados aparte).

¿Cómo puede realizarse una fusión creativa entre ambos principios? No parece fácil, ¿verdad? Digamos que una empresa contrata a uno o más desarrolladores claves para que sigan haciendo lo mismo que hasta entonces, pero recibiendo por ello una compensación económica. A cambio, desarrollarán siguiendo cierta orientación alineada con las necesidades de los clientes de esa empresa. ¿Convierte este hecho a los desarrolladores e impulsores de este movimiento en traidores? Sólo una visión muy estrecha de los hechos y muy apartada de la realidad puede interpretar así las cosas. A fin de cuentas, se trata de personas que tienen sus necesidades: tanto los desarrolladores que comenzaron voluntariamente, como los clientes de la empresa, así como el resto del personal de la misma.

Se podría arguir que una vez que se firma un contrato, se pierde libertad. Y eso puede ser cierto en alguna medida. Pero por otra parte, sin dinero, no se puede trabajar en proyecto alguno. Los voluntarios lo hacen en sus ratos libres, que podrían dedicar a otras cosas, a otras aficiones o a su familia. Así pues, ¿qué mejor oportunidad para uno de estos (o estas, que también las hay) brillantes desarrolladores para continuar la labor que tan amorosamente han iniciado que hacerlo en sus horas de trabajo? Nadie podrá reprochárselo. Yo, desde luego, no lo haré.

Aunque claro: las empresas tienen ánimo de lucro (aunque sólo sea para poder pagar algo más que los sueldos y los gastos) y pueden no inspirarse en los principio de los programas libres. ¿Cómo evitar esto? No parece fácil o posible. Pero una vez que una empresa sigue el desarrollo de un programa cuyo código es necesariamente abierto dada la licencia con que se ha publicado, ese programa sigue siendo libre y abierto. Se contribuye automáticamente a la comunidad, aunque no fuera ese su objetivo. Las licencias víricas como la GPL obligan a ello. Un ideal respaldado por una licencia, cuya versión 3 promete ser aún más fuerte a la hora de evitar el cierre de código que fue anteriormente abierto.

Todo esto oculta un motivo práctico más profundo e incontestable: las empresas, sus clientes, el mundo, necesitan sistemas estables, fiables y versátiles. Y esto se consigue en este caso mediante distribuciones comerciales (aunque puedan ser, insisto, de código abierto y libre distribución) que cumplan esos mismos requisitos, en beneficio de sus usuarios.

Entonces, ¿han muerto los sistemas operativos basados en Linux? No. ¿Ha acabado la revolución? Tal vez. ¿Qué nos queda ahora? La única respuesta natural.

La evolución.

Comentarios [3]

Málaga, ¿primera ciudad WiFi del mundo? · 2007-03-21 10:44 by Francisco

Según informa el diario El País, “Málaga será la primera ciudad WiFi del mundo”. Es decir, si el proyecto fon del conocido empresario Martín Varsavsky cuaja como es debido. Aunque claro, regalando 2000 routeres es bastante probable que lo consigan.

La iniciativa no tiene desperdicio, porque para empezar, se trata de un acuerdo con el Ayuntamiento de la capital de la Costa del Sol. Esto significa, entre otras cosas, que tiene apoyo oficial y, probablemente, publicidad instittucional.

De hecho, será por las institutiones públicas por donde comience la inversión, con el objetivo de que el ejemplo cunda y en 6 meses tengan cubierta el 80% del terreno.

Además de como mega-anuncio de la tecnología fon (que, como buena iniciativa 2.0, consiste en que los usuarios creen la infraestructura, aunque en este caso sea con una interesante subvención), imagino que la idea es estudiar el desarrollo de una red inalámbrica en un entorno controlado. Málaga es una ciudad encerrada entre montañas, lo que significa que no recibe interferencias de las provincias colindantes.

Si tenéis familia o amigos en Málaga, ¡id diciéndoles que se pillen ya su router! ;)

Comentarios [2]

MadriSX&Retro 2007 · 2007-03-10 19:16 by Francisco

Como cada año, los chicos de MadriSX & Retro organizan su feria anual de la retroinformática. Fundada en 1994, y comenzada a celebrarse en 1995, MadriSX incluye a partir de 2004 a otros sistemas diferentes a los del pacto nipón, añadiéndosele & Retro para hacer patente este hecho.

Hasta 2006 había sido organizada por el Club MSX Power Replay, pero recientemente MadriSX.org se ha constituido como asociación, fundada por 13 de los expositores habituales.

Este año vimos no sólo las actividades habituales, como concursos de identificación de pantallas y melodías de videojuegos, o la exposición de diverso material de interés retroinformático; también vimos algunos desarrollos nuevos de programas o de periféricos. De esto último se me ocurre destacar el adaptador IDE para ZX Spectrum (de Sinclair; bueno, y de Amstrad).

Bautizado con el original nombre de divIDE, se trata de un módulo que se acopla al conector de expansión del ordenador y permite que se le conecten dispositivos IDE como discos duros, lectores cd CD-ROM (imagino que también de DVD-ROM) y compatibles, como tarjetas Compact Flash. Direcciona un máximo de 8G, según nos contaron, y su principal gracia consiste en ejecutar el sistema de disco demfir, el cual es capaz de acceder a una imagen ISO residente en el dispositivo IDE y leer de ella los ficheros que contiene. Como es para ZX Spectrum, su objetivo fundamental consiste en leer (no escribir, lo cual ya sería difícil en una imagen ISO) ficheros conteniendo programas para este sistema. Para facilitar aún más las cosas, el firmware demfir es capaz de cargar ficheros en los formatos más populares de los emuladores: .z80, .sna y .tap. También lee .pok con modificaciones (pokes) para los programas que se vayan a cargar. En el futuro también escribirá .tap y .z80.

Pero esto no fue lo único interesante: también era posible adquirir (si se había reservado, o se llegaba pronto a la feria, claro; no fue mi caso,por desgracia) una bonita camiseta celebrando el 25 aniversario del conocido ordenador de SInclair (y si no sabéis cual es, es al que le he dedicado antes un párrafo; ¡haber estado más atentos!).

Y también se dio la oportunidad a los presentes de hacerse socios de la Asociación MadriSX.org, de la cual soy ahora el socio número 13. Todo un golpe de suerte ;)

Finalmente, el concurso de disfraces fue declarado desierto, pues todo el mundo iba vestido igual: de friki de la retroinformática. Y ese traje, amiguitos, es indistinguible del traje de calle de una unidad de carbono convencional. A menos, por supuesto, que mires en los bolsillos del individuo en cuestión. Sin duda, algún sistema o programa de 8 bits (o incluso de 16) delatará su afición por estos sistemas.

Comentarios [2]

Acer Aspire 1400 e Intel PRO Wireless 2915 en Linux: ¿misión imposible? · 2007-02-19 13:53 by Francisco

¿Te portaste bien en 2002 y Mamá Noelia (o los Presidentes de la República Magos) te premiaron con un portátil? ¿Lo sigues usando hoy día tras sucesivas ampliaciones y quieres seguir usándolo como un auténtico guerrero de la carretera? ¿No te decides entre la avalancha de ofertas de tarjetas de red inalámbrica y la duda de que vayan a funcionar en tu ordenador? El Ojo de Turing te solventa las dudas y te ayuda a decidir.

NOTA: el que tenga prisa por saber cómo echar a andar el invento en cualquier sistema operativo donde se de el problema de que la tarjeta no emite ni pidiéndoselo por favor, que vaya rápidamente al final del artículo. El resto, quedáos conmigo, y os divertiréis bastante.

Sin duda, podría torturaros^Wdeleitaros con un fantástico artículo sobre cómo elegir un portátil; pero en mi caso, llegaría con más de 4 años de retraso. Sólo diré lo siguiente: elegí el mejor que podía pagar, y aún celebro la decisión.

A pesar de que el Acer 1400 lleva un Pentium 4 Northwood de sobremesa a 2GHz (sí, habéis leido bien, estos chicos denominan a esta clase de ordenadores desktop replacement), se calienta bastante menos que sus hermanos Acer de la serie 1300 dotados de procesadores AMD (no olvidemos que tiene modulación de reloj, al estilo Xeon, que redunda en menor consumo y disipación de calor). Sus 256M de memoria fueron ampliados a 512M en cuanto se pusieron a buen precio las memorias (ahora, para subir a 1G, tendría que tirar las que están instaladas; pero todavía no me ha hecho falta). El disco de 20G está ahora en una caja externa, mientras que uno interno de 80G me facilita la vida diariamente.

¿Y las conexiones al mundo exterior?

El módem HSP interno está soportado desde un principio por la casa (SmartLink, aunque ahora le han vendido el negocio de módems a Conexant), y los controladores siguen estando disponibles, si bien es cierto que sólo lo he usado un poco. El adaptador ethernet de 10/100Mbps es de Intel, y lo uso a diario sin problemas. La conectividad por Bluetooth vino de la mano de un adaptador Conceptronic USB. Y para red inalámbrica… bueno, hagamos un poco de historia.

Este portátil tenía en opción por “tan sólo 200€” una tarjeta WiFi interna mini-PCI 802.11b, es decir, de 11Mbps. Después de haber soltado 1500€ en su momento por esta maravilla de la técnica, no me hacía mucha gracia tener que hacer otro desembolso tan grande, así que aproveché uno de los 2 conectores PCcard (aún llamados por muchos PCMCIA, que es el nombre del consorcio, no del producto) para instalar una tarjeta Benq AWL-100, basada en los circuitos Prism, y plenamente soportada en Linux (concretamente, en Red Hat y Fedora Core), también 802.11b. Todo perfecto.

Pero los tiempos cambian, y uno desea no sólo más velocidad (que siempre viene bien), sino la posibilidad de situarse más lejos de los puntos de acceso y, de ser posible, que además de todo lo anterior, que el adaptador de red no sobresalga del propio ordenador.

¿La solución? Una tarjeta mini-PCI, claro está. Pero, ¿cuál? Debería ser económica (eso siempre), de buena calidad, soportada en Linux, que permita 2 antenas (por aquello la recepción en diversidad, que permite adaptarse a la señal más intensa recibida) y que cumpla con 802.11b (11Mbps en 2,4GHz) y 802.11g (54Mbps en 2,4GHz). Opcionalmente, 802.11a (54Mbps en 5GHz); y otras velocidades no normalizadas, por si acaso. Y, por supuesto, un par de antenas internas, que el mío tiene el hueco, pero no las lleva.

Después de mucho mirar y remirar las que cumplían las condiciones, vi que podía conseguir a buen precio tarjetas Gigabyte basadas en circuitos Atheros o bien una Intel basadas en sus circuitos 2915 (evolución del 2200, añadiendo 802.11a). La decisión se basó, a última hora, en que el vendedor de estas últimas también me facilitaba las antenas. Toda la operación me salió por menos de la cuarta parte de lo que me pidieron en aquel entonces, mano de obra (mía) aparte.

Lo primero que hice fue instalar las antenas. Fue fácil: se retiran sendos tornillos para cada una de los protectores de las antenas, y entonces te das cuenta de que la única manera de pasar los cables hasta el lugar donde residirá la tarjeta es retirar la cubierta superior del portátil. Ningún problema. Salvando, claro está, el hecho de tener que quitar antes la pantalla, el teclado, el lector de DVD, el de discos flexibles (¡sí, mi portátil tiene de eso! ¡y conector Centronics para la impresora!) y un sinfin de tornillería varia y plaquitas adicionales que harían las delicias de un maquetista. O su pesadilla.

Gracias al manual de servicio
supe exactamente cuántos tornillos había que quitar (y lo más importante: dónde estaban, que algunos se escondían bastante bien los muy puñeteros) para instalar las antenas, labor en la que invertí aproximadamente 2 horas. De éstas, la mayor parte del tiempo lo dediqué a desmontar el equipo, ya que después la cosa estaba fácil. ¡Y ni siquiera me sobraron (ni faltaron) piezas ni tornillos!

Luego llegó el momento de instalar la tarjeta de red. En esto invertí unos 3 minutos. Más o menos.

Sabedor de lo complejas que son estas cosas, me había documentado previamente con los requisitos para configurar la susodicha, lo cual desde Linux se reduce a ir a la página ofifcial de los controladores y darse cuenta de que para Fedora Core 6 (FC6) hay unos estupendos RPM con los controladores y el firmware preparados por la gente de ATrpms y que es más fácil de instalar si primero se añade su firma y la identificación de su repositorio, tal como indican ellos. Si queremos usar WPA (muy recomendable), habrá que instalar el paquete wpa_supplicant, que viene de serie en FC6. Si no queremos instalar muchos paquetes ajenos a Fedora, el único imprescindible es el del firmware, ya que el resto son mejoras de los controladores que vienen en el núcleo. Esto también facilitará las actualizaciones del mismo.

Después de todo esto, me voy directamente al panel de configuración de red, encuentro la tarjeta, la configuro, lo pongo todo a punto, pruebo y…

... nada.

Todo está perfectamente configurado, pero ni un milivatio sale por las antenas. Miro en /var/log/messages, y encuentro que se queja de un tal rf_kill, que no le deja encender la radio de la tarjeta. Claro, mi portátil tiene 2 formas de evitar que la red inalámbrica se dispare inadvertidamente (además de desactivar la tarjeta): Fn+F8 (que no causaba efecto) y un interruptor en el lateral derecho (que hacía lo mismo que Fn+F8). ¡Mal! Evidentemente, este sistema sólo funciona con la tarjeta de 200€, esa que no quise comprar en su momento. La de Intel, ni caso. Y, por supuesto, en el BIOS no había opción alguna al respecto (y sí, tengo la última versión que hay y habrá).

Después de buscar y rebuscar, encontré 2 soluciones: rfswitch, que en mi caso no funciona (no tengo el portátil correcto, según ellos); y la buena, que es la solución en la que todos hemos estado pensando desde un comienzo: abrir de nuevo el portátil (¡tranquilos, sólo la tapa que cubre la tarjeta mini-PCI!) y ver qué demonios le ocurre a la tarjeta. Y es que este problema afecta a todo el que quiera poner una de estas tarjetas destinadas a un sistema Centrino en un ordenador más antiguo (es decir, anterior a 2004-2005).

Si la observamos detenidamente, nos daremos cuenta de que no hay a la vista interruptores, conmutadores o puentes que le impidan el funcionamiento. Y, sin embargo, la tarjeta está recibiendo una señal que le hace desconectar la radio. ¿Por dónde? Tras varias sesiones de búsqueda más, el misterio quedó finalmente desvelado: la pata 13 del conector mini-PCI (RF Silent Input). ¿La solución? Tapar con cinta adhesiva la susodicha pata. Dicho, hecho, y todo finalmente, funcionando a la perfección :)

Acer Aspire 1400 e Intel PRO Wireless 2915 en Linux: ¡misión cumplida!

Comentarios [2]

Tiendas de ingeniería mecánica, al fin en tu ciudad · 2006-10-05 11:52 by Francisco

El otro día me pasé por una tienda de ingeniería mecánica. Hoy están por todas partes, así que no me fue difícil encontrar una. Tenía ganas de preguntar por el precio de un coche. Ni corto, ni perezoso, entré en una de ellas, y el ingeniero mecánico me atendió amablemente.

Se notaba que debía de ser una persona muy versada en ingeniería mecánica, pues no hacía más que hablar usando palabras que me sonaban de lejos, pero cuyo significado exacto se me escapaba. Enseguida me sentí seguro de haber hecho la elección correcta, pues es sabido que no todas las tiendas de ingeniería mecánica son igual de formales. En algunas, me consta, los ingenieros mecánicos lo son sólo de nombre, sin sustancia alguna. En cambio, en otras es todo lo contrario: algunos son tan listos, que ni siquiera han estudiado ingeniería mecánica, pero son tan apañados que enseguida te solucionan las cosas. Bueno, a veces te desmontan el coche y te lo vuelven a montar, y se tira en el taller un par de semanas, pero eso sí: con la garantía de que te lo ha hecho un profesional.

Pues lo dicho, tras una agradable conversación (más bien monólogo incomprensible), empezamos a hablar de mi coche. Nos interrumpieron varias veces clientes que venían a preguntar por accesorios (que si unos neones, que si unos cromados), pero al final, me dieron un precio. Lo mejor de todo, es que ya tenía precio de otra tienda, y se lo dije al ingeniero mecánico. Enseguida lo miró y me reajustó el de mi coche, mejorando el precio de la competencia. Claro que tendré que renunciar a algunas ventajas, pero me ha dicho que le va a montar una versión pirata del motor, que es mejor y gratis. ¡Genial! ¡Esto es ahorrar!

En fin, qué queréis que os diga: cada día estoy más contento de que haya tantas tiendas de ingeniería mecánica. Y si no te gustan los precios y las condiciones, te vas a otra y te lo apañan.

NOTA: si el artículo os parece de imbéciles, haced lo siguiente: sed -i articulo.txt -e “s:ingeniería mecánica:informática:g” -e “s:ingeniero mecánico:informático:g” -e “s:coche:ordenador:g” -e “s:motor:sistema operativo:g” ;)

Comentarios [2]

Previous