Cómo elegir al sucesor de tu PDA Palm · 2009-10-04 19:47 by Francisco
¡De nuevo un “cómo elegir” en vuestro Ojo favorito! ¡Y además, a petición de uno de nuestros lectores (y redactores)! ¡Sólo ha habido que esperar un año!
Llevar encima un PDA es algo útil para muchos. En mi caso, sólo la versión para TomeRaider de la Wikipedia, el DRAE y alguna utilidad imprescindible más (¿quién ha dicho Mahjongg?) justificaba plenamente la inversión. El acceso a internet también fue interesante, dentro de las limitaciones del formato y de los programas: correo, bien; navegación, regular. En cuanto a escuchar música, al no disponer de un decodificador por hardware, la autonomía dejaba mucho que desear. Finalmente, las funciones de organizador (que dieron el nombre a los PDA: Personal Digital Assistant) han sido para mí las grandes olvidadas, salvo para tomar notas. En resumen: lo que yo necesitaba realmente era un ordenador de bolsillo.
He usado estos chismes con frecuencia (y, en tiempos más recientes, a diario) desde 1999, año en el que me hice con un Palm IIIx. Su carcasa de plástico y su pantalla táctil monocroma (bueno, con 16 niveles de grises) ocultaban la versatilidad de un dispositivo realmente bien pensado, con una funcionalidad más que interesante y un consumo ajustado. Tras un tiempo, este fiel compañero (en el que algún libro electrónico llegué a leer) fue sustituido por un Palm m500 (también monocromo, más veloz, con más memoria y con unidad de tarjetas MMC/SD); posteriormente, por un Palm m515 (similar al anterior, pero en color), un Tungsten T3 (otro procesador, más rápido, aún más memoria) y, finalmente, a un Palm TX.
Este último me ha acompañado durante la última época y, cuando sus capacidades me parecían superadas, me planteé el cambio. ¿Cuál podría ser un digno sustituto, uno compatible o al menos con la misma funcionalidad y la garantía de calidad que había obtenido hasta ahora? Rápidamente, vino a mi mente (y a mi mano) el modelo más alto de la gama (Palm LifeDrive), con su disco interno de 4G. Pude comprobar que tenía algunas mejoras (especialmente en la parte de WiFi) que lo hacían tentador para su uso cotidiano. La sustitución de la unidad interna por una tarjeta de memoria CF eliminó la fragilidad del disco y aumentó la duración de la batería. Todo parecía preparado para la sucesión. Entonces (bueno, antes también) llegó el principal inconveniente: el tamaño.
El LifeDrive (ahora, LifeFlash) no es sólo más capaz, compatible y más autónomo tras el cambio del disco. Además, es más grande. Más pèsado. Su carcasa protectora es de aluminio. Y la navegación por internet no era realmente mucho mejor. Tras un período de prueba, constaté que este no era el mejor sustituto posible, a pesar de las muchas ventajas. (¿He mencionado ya la compatibilidad? Por si acaso.)
Tal vez era el momento de pasarse a un teléfono listillo^W^W Smartphone de esos. La compatibilidad tendría que venir de la mano de un modelo de Palm. Sin embargo, el ciclo de vida de PalmOS había terminado, por lo que lo más parecido que tenía a la vista era el nuevo Palm Pre. Eso significaba que tendría que dejar PalmOS por WebOS (¿a qué vienen esas risitas?). Perdida la compatibilidad, igual me daba uno que otro, así que decidí vender cara mi alma (es un decir).
Los requisitos eran:
- que no fuese muy caro (me gusta la tecnología, pero mi presupuesto es limitado);
- si tenía que ser un teléfono, que fuera compatible con mi operador actual;
- si tenía que llevarlo en el bolsillo (cosa que no siempre ocurría con el PDA, pero queremos mejorar, no estar igual), que fuera lo bastante pequeño y lo bastante autónomo. Un conector mini USB (cumpliendo la nueva normativa europea sobre cargadores de móviles) no estaría de más;
- ya que estamos por renovar, que tenga funciones avanzadas (receptor de GPS, conexión WiFi y 3G);
- que tenga un sistema operativo para el que haya más aplicaciones que las que vienen con el móvil. Si puede estar basado en Linux, mejor;
- que no te convierta en esclavo del operador/fabricante/sistema;
- y que tenga acceso a internet (por completar la lista, porque más bien eso se daba por supuesto).
A pesar de salirse del presupuesto (si era libre) o del operador (si esclavo), probé el iPhone ese. Las malas lenguas dicen que sólo lo hice porque tengo aceso a uno en el trabajo (y tienen razón), pero de todas formas, le encontré un inconveniente insalvable: es demasiado grande (y pesado) para llevarlo en mi bolsillo. Otra cosa es meterlo en un bolsillo interior del abrigo pero, ¿qué hago en verano?
El Palm Pre se descolgó por el operador. Me tentaron los modelos de Nokia con Maemo, pero la presencia de un útil teclado añade peso y tamaño. Las opciones se iban terminando. El conocimiento por mi trabajo de la existencia del Samsung i8320 (que se ha presentado como Vodafone 360 por este operador), dotado de Linux y hasta X11 me llamó la atención; pero el sistema no tiene un SDK tan popular como el del iPhone o Symbian o… Android el proyecto iniciado por Google y ahora gestionado por la Open Handset Alliance.
En efecto, esta opción era interesante por estar basada en Linux, tener un SDK gratis, ser un sistema operativo de código abierto (las aplicaciones no tienen por qué serlo) y tener ya un tiempo de rodaje en el mercado. Sólo faltaba encontrar un modelo adecuado. El HTC Dream tenía teclado, con todo lo bueno y lo malo (y era de otro operador); mientras que el HTC Sapphire^W Magic estaba en mi operador y tenía una pantalla más grande que la del HTC Touch (cuyo sistema operativo esta últimamente más de capa caída que otra cosa, todo hay que decirlo). Y además, es un teléfono with Google. ¿Me lanzo?
Casi. La amenaza de que GOOG sepa en todo momento qué hago y con quién era lo bastante grande como para echarse para atrás. Hasta que (la información os hará libres) averigüé que, en contra de lo que se ha publicado NO es obligatorio poseer una cuenta en Google ni en Gmail para aprovechar la mayoría de ventajas de este teléfono. Seguramente, el cliente de Gmail es lo bastante potente como para olvidarse del genérico de correo electrónico (aunque no sé si algún día lo averiguaré); pero el genérico es suficiente, al menos para mí.
En efecto, una vez decidido a dar el paso, disipé definitivamente mis temores cuando, al encender el móvil/PDA/ordenador de bolsillo/loquesea, me dio tres opciones: acceder a mi cuenta de Google, crear una cuenta de Google o ninguna de las anteriores. Elegí la tercera opción, y desde entonces. ¿De qué nos priva carecer de una cuenta con Google/Gmail? De sincronizar nuestros contactos, tener una agenda online, acceder a Gmail y acceder al Android Market, donde miles de aplicaciones (gratuitas y de pago) nos esperan. De todos estos inconvenientes, sólo me apena el último (la aplicación específica para YouTube está muy bien terminada); si bien ello no implica que no se puedan instalar aplicaciones de terceros. Aplicaciones que, en su mayoría, están escritas en código gestionado: una traducción de los bytecodes de Java para la máquina virtual Dalvik. ¿Desperdicio de recursos? Tal vez, pero teiendo en cuenta la velocidad percibida, así como que la mayoría de aplicaciones de Palm que he manejado estaban interpretando código máquina del 68000 de Motorola, la cosa no pinta demasiado mal.
Por lo demás, el acceso a internet, al buscador integrado de Google, al Google Maps (una de mis aplicaciones favoritas de este dispositivo) están perfectamente operativas sin necesidad de darle más datos al Hermano Mayor^W^W Google. Las paranoias pueden seguir presentes, claro está, pero el hecho de que activar la recepción GPS consume tiempo y energía me dan cierta confianza al respecto de que no se ponen en marcha de manera inadvertida. Total, los operadores de telefonía móvil ya saben dónde estamos en cada momento. Si no, ¿cómo podrían llegarnos las llamadas?
Un teléfono con Android es más ordenador que teléfono, y eso se nota en el manejo de las funciones más cotidianas, siempre más fáciles, rápidas e intuitivas en un dispositivo especializado (Motorola K3, te voy a echar de menos); pero si de sucesor de nuestro PDA se trata, este (siempre que haya acceso a internet, tarifa plana obligatoria y recomendada aparte) puede ser un digno candidato, y el elegido por este humilde redactor.
Ahora, sólo me queda encontrar un Mahjongg decente, a ser posible fuera del Android Market.
P.S.: para aquellos que piensen que he cambiado de opinión acerca de la “tactilidad” de los dispositivos: mis PDA siempre han sido táctiles y mis DAP siempre han sido con teclas. Y así sigue siendo: mi Sansa me da la música que le pido, y cambia de canción cuando se lo digo, sin tener que mirar a una pantalla.
Comentarios [5]

Tecnofetichismos: ¿cuál es el tuyo? · 2009-02-16 12:54 by Francisco
Manías, filias, costumbres… cada cual tiene las suyas y no todas están plenamente justificadas. Llamémoslas tecnofetichismos y así tendremos material para un artículo que NO trata de “cómo elegir”... justo cuando ya creíais que mi repertorio terminaba ahí. Pero este es un auténtico artículo 2.0: lo van a escribir los visitantes ;)
¿Os gusta ordenar alfabéticamente las cosas? ¿Agrupáis los objetos por colores? ¿Siempre os gusta comprar las cosas de la misma marca? Desnudad vuestra alma ante el Ojo en los comentarios (yo el primero). Sólo lo que esté relacionado con la tecnología. No nos interesa vuestra apetencia por la ropa interior femenina… a menos que lleve un ordenador incorporado, claro.
Comentarios [3]

Cómo elegir un ultraportátil · 2009-01-21 00:46 by Francisco
Como Informático, me gustan los ordenadores (o será al revés :)
Como Administrador de Sistema, los necesito (o será al revés, otra vez :)
Elegir la herramienta más adecuada para cada trabajo es la marca de un buen profesional, y estar disponible para hacer intervenciones remotas sin quebrar el presupuesto ni la espalda requiere una herramienta que esté a la altura de las circunstancias. Es el momento de mirar al Ojo y preguntarle: ¿hay algún artículo de “Cómo elegir” que me pueda ayudar? ¡Pues sí!
La pléyade de ultraportátiles que ha surgido últimamente dista mucho de la exigua presencia que hace año y medio tenían en el mercado. Es decir, cuando necesitaba uno con urgencia para poderlo llevar a las guardias. Por aquel entonces, lo único que se encontraba eran los de 7 pulgadas, y no precisamente el Asus EEE. Así que me hice con un Compaq Evo N410c de 12 pulgadas que me ha estado dando buen servicio a cambio de un peso extra.
Llegamos a finales de 2008. Elegir entre toda la gama de ordenadores ultraportátiles de 8,9 y 10,2 pulgadas (Acer, Asus, Dell, HP, Samsung, ...) es difícil, casi mareante. Se necesita un criterio.
Seamos prácticos: necesitamos un tamaño lo más pequeño y un teclado lo más grande posibles; un peso lo menor y una batería lo más duradera posibles; un disco lo más grande y lo menos frágil posible. ¿Contradictorio? Seguro. ¿Comprometido? Sin duda. ¿Posible? Quizá.
Por mucho que reduzcamos el tamaño, hay un límite inferior para la pantalla y el teclado. En mi caso, este último factor es decisivo. Así que necesitamos uno de 10 pulgadas. O uno más pequeño, pero cuyo teclado sea del mismo tipo que uno de 10.
Usar disco duro consume más, y lo hace más frágil para el transporte, a cambio de capacidad y velocidad. Si fuera posible instalar el sistema en un disco flash, sería más que interesante.
Si podemos contar con una arquitectura moderna y plenamente soportada por Linux, nos quitaríamos un montón de problemas. Elegir un modelo que ya venga con Linux de fábrica nos lo garantizaría, aunque todos sabemos que tal Linux vendrá más que parcheado, así que tal vez no sea fácil de todas formas.
Bien, después de mucho pensar y considerar, Los candidatos eran Acer Aspire One (8,9 pulgadas), Asus EEE 901 (8,9 pulgadas; el 900 tenía un fallo por el que las baterías se agotaban por el hecho de estar conectadas, como algunos modelos de Sony), Asus EEE 1000H (10 pulgadas). Otros también podrían haber entrado en la mezcla, pero la disponibilidad también era un factor. Y el precio.
El teclado del Aspire One era comparable con el de Asus de 10 pulgadas, pero el precio y el peso se oponían.
Al final, el elegido fue el Acer Aspire One de 8,9 pulgadas (para marzo saldrá el de 10) por las siguientes razones:
- el teclado: requiere adaptación, pero es lo bastante grande para mis manos;
- el peso: menos de un kg;
- el disco: de estado sólido (SSD), pero con dos lectores de tarjetas, uno de los cuales se usa para “ampliar” el disco interno (con Linpus Linux);
- la pantalla: muy brillante, apta para el uso en el exterior.
Y eso que tenía en contra:
- la memoria: 512 MiB, ampliable desmontando por completo el ordenador;
- no tiene bluetooth, aunque es fácil de solventar con un económico adaptador;
- el disco SSD es lento; pero la instalación, si se hace bien, sólo se hace una vez.
Podría decirse que la “fidelidad de marca” me hace repetir Acer; pero dado que mi Aspire 1400 lo fabrica Compal, mientras que el Aspire One sale de la factoria de Quanta… pues que tal vez no sea eso :)
Finalmente, la cantidad de páginas que hablan de este ordenador, de sus posibilidades y de la manera de configurarlo mejor me terminaron de decidir. Eso, y los alrededor de 200 Euros del precio, que es el más económico del mercado en este momento.
¿Funcionará con Fedora 10, Gnome, y una VPN a través de una conexión 3G? Yo diría que sí.
Comentarios [2]

Cómo está el patio · 2009-01-11 19:26 by Juan
Me topo con esta foto tomada por JJ Merelo. Se trata de un taller de sistemas de control de versiones impartido en la ETSIIT de Granada y al constatar la asistencia se me cae el alma al suelo.
Creo que conocer los rudimentos de al menos una de estas herramientas es el pan y la mantequilla de un desarrollador competente, y viendo la serie de fotos cabe imaginarse que la charla contó con la asistencia de una decena larga de alumnos. Como confirma JJ, este tipo de cosas no se imparte en ninguna asignatura.
La pregunta es: ¿dónde estaba el resto de alumnos?
Comentarios [5]

Danger Will Robinson! · 2008-11-06 19:04 by lbf
El tema es muy, muy serio. No es falso alarmismo para llamar la atención, no es una crisis de histeria corporativista. Tal y como vienen las cartas, van a desaparecer los títulos de Licenciado e Ingeniero en Informática. Transcribo un comunicado oficial del CPIIA (Colegio Profesional de Ingenieros en Informática de Andalucía):
————————————————————————————————————-
Estimado ingeniero/ingeniero técnico,
El pasado 23 de octubre el Ministerio de Educación presentó las fichas de los nuevos títulos de grado y master de todas las ingenierías menos la de informática cumpliendose así los peores presagios. La excusa ha sido que nuestra ingeniería no tiene atribuciones y que la informática es una materia transversal y por lo tanto no debe de concentrarse en una titulación concreta.
Las consecuencias de esta situación son:
- Desaparece la ingeniería en informática. Se cumple el deseo de muchos. Por fin desapareceremos y dejamos el camino libre al ejercito de aficionados y “reciclados” para erigirse como los nuevos y verdaderos informáticos. Dejaremos de ser un problema.
- Nuestros títulos no serán homologables a ninguno al no existir correspondencia con los nuevos títulos.
- Nunca tendremos atribuciones profesionales. No la hemos tenido hasta ahora y al desaparecer ya no las tendremos nunca. No sabemos que pasará con los nuevos títulos aunque por su caracter local a cada universidad no parece posible que lleguen a tener atribuciones.
- Los títulos actuales no tendrán validez. Al no poder homologarnos con los nuevos títulos que pudieran aparecer en el futuro nuestros actuales títulos iran perdiendo validez y se quedarán como el recuerdo del mayor engaño del sistema educativo español.
- Los actuales estudiantes están siendo objeto de engaño. Las universidades no informan temiendo una huida en masa que dejarían vacías a las escuelas de informática.
- No podremos trabajar en Europa. Al no existir por lo dicho en los puntos anteriores, nuestros títulos no se corresponderán a ningún título europeo. Las nuevas fichas de ingenieros de telecomunicación recogen las competencias de la informática por lo que serán ellos quién se queden con nuestra parcela de trabajo.
- Las universidades tendrán autonomía para inventar títulos relacionados con la tecnología de forma local y diferente entre ellas. Las universidades privadas harán su agosto y por fin todo el sistema universitario cumplirá su sueño de que todo el mundo pueda ser informático con independencia de sus estudios.
Evidentemente no nos vamos a quedar quietos viendo como nos pisotean. El próximo sabado 8 de noviembre nos reuniremos todos los Colegios de España en Madrid para coordinar las medidas a tomar. De igual manera nos estamos coordinando con la CODDI (COnferencia de Decanos y Directores de Informática), con ALI, AII2 y RITSI. Las acciones que se barajan pasan por todas las posibles, desde acciones legales a movilizaciones.
Pero hay una actividad fundamental que hay que realizar y que está en mano de cada uno de nosotros. Hay que DIFUNDIR esta información entre nuestros compañeros. Ahora más que nunca pido tu colaboración para que dentro y fuera de tu entorno difundas esta información. Es necesario que todos sepamos lo que está pasando. La táctica que ha seguido el Gobierno ha sido la de la desinformación. De hecho la incredulidad ha provocado que muchos ingenieros en informática no hayan creido que esto se pudiera producir y estoy seguro que tú mismo puedes dudar ante semejante barbaridad. Te puedo garantizar que esta situación es real y está ocurriendo ahora mismo.
Te pido también que estés atento al portal del Colegio (www.cpiia.org) ya que en los próximos días iremos dando más información.
Un cordial saludo,
Gregorio Ambrosio Cestero
Decano del CPIIA
Presidente de la Comisión Gestora del CPITIA
Comentarios [1]

Cómo elegir un reproductor de audio digital (DAP) · 2008-10-05 20:13 by Francisco
¡Sorpresa! ¡Otro artículo de “cómo elegir”! ¿Estamos ante una posible epidemia? ¿Se tratará de la nueva revista, “La Hija del Ojo”? :)
Un reproductor de audio digital es un dispositivo físico (al menos, para el propósito de este artículo) que permite al usuario disfrutar de su música (o cualesquiera contenidos de audio: audiolibros, podcasts, etc) en cualquier parte y con total discreción (si se llevan auriculares, claro). En esta categoría entrarían los reproductores de CD y MiniDisc, pero mi particular búsqueda se ha centrado siempre en los que se basan en memoria, por lo que me ceñiré exclusivamente a estos.
Un poco de historia: los DAP (Digital Audio Player) existen desde hace alrededor de una década. Mi primer contacto con uno de ellos fue en 1999, con el famoso segundo “primer” reproductor de mp3 más famoso: el Diamond Rio PMP300. Este fue tal vez el primero en hacer popular el formato mp3 en el bolsillo (yo ya escuchaba música en mp2 y mp3 en el ordenador desde tiempo atrás); pero no fue el primero en el mercado aunque sí el que puso de moda el formato de mandos de control alrededor de una rueda (en su caso, un anillo de metal que no giraba).
Este modelo tenía 32M de memoria, ampliable a 64M mediante una tarjeta de memoria. Posteriormente saldría al mercado un modelo de 64M ampliable a 96M. Mi ejemplar estuvo dando servicio (y consumiendo pilas) hasta que en 2003 su valeroso corazón dejó de latir. Sus auriculares (no siendo de gama alta, pero con un sonido y sensibilidad decentes) me siguen acompañando hoy día.
A continuación me compré uno de la marca Sweex, modelo “Caribbean”, o algún otro nombre del estilo. Este no era ampliable, pero contaba con 256M de memoria. Curiosamente, marcó una regla no escrita que hasta ahora se ha cumplido, la “regla del cuatro”: cada DAP que he comprado ha tenido siempre cuatro veces la memoria del anterior. Además, poseía radio, grabación de voz y una entrada de audio con la que se pueden convertir directamente a mp3 fuentes de audio. Perfecto para esos discos de gramófono que todos guardamos en el desván. O para los cilindros de cera grabados con nuestra voz.
Este me fue bastante bien durante una temporada. Lamentablemente, dejó de querer comunicarse con normalidad con el ordenador, y llegó el momento en que era una cuestión de suerte (o de los astros, que nunca se sabe) el que se pudiera meter en el música. Aún lo conservo, por si acaso.
Durante esta etapa intenté hacerme con otro mejor, pero sin éxito: el e-Zipy que pillé en la Fnac me salió autista, y lo devolví inmediatamente.
En 2007 decidí que tenía que tirarme al insondable pozo del mercado de los DAP. Como suele ocurrir en más de una ocasión, fue el azar el que determinó cuál sería el elegido: un e-Zipy modelo “Koala”, con 1G de memoria, ampliable con tarjetas microSD (2G adicionales). Este tenía también radio y grabación de voz, además de la posibilidad de reproducir vídeo en un formato lamentablemente poco comprimido. Pude constatar que en este tipo de reproductores, la funcion de vídeo es un añadido final, que de todas formas no merece la pena por lo pequeño de la pantalla. Con este estuve muy contento por su reducido precio y sus interesantes cualidades. Hasta que decidió quedarse bloqueado por unas horas. La siguiente vez, por un día. La siguiente, por varios días. La última, por varias semanas. Fin.
Iba a llevarlo a reparar, pero finalmente me dispuse a hacer los deberes: crearía una lista de requisitos y buscaría quien los cumpliera.
Hubo un tiempo en que Apple fabricaba ordenadores. Eso finalizó en 1986 con el Apple //gs, y no volvió a ser una realidad más o menos tangible hasta que decidió pasarse a un sistema *nix para sus máquinas. Lo que nadie esperaba es que se pusiese a vender DAP como un loco. Hay quien cree que son lo mejor. Hay quien cree que no. Hay quien compara y decide. Este fue mi caso.
Una de las páginas que me ayudó fue anythingbutipod donde descubrí que las opciones eran abrumantes, mareantes y todo lo que acaba en “antes”, excepto “rebosantes”. Bueno, rebosantes también. Así que creé mi lista de requisitos: al menos 4G de memoria (la regla del cuatro :), reproducción de mp3 y Vorbis (ogg), grabación de voz (por si acaso), radio FM (por si acaso también; no suelo escucharla, pero siempre es útil tener una a mano), al menos 15-20 horas de duración de la batería, conector mini-USB y ampliable con tarjetas de memoria. Que se vieran vídeos con él era lo de menos, aunque se consideraría. Y, por supuesto, que tuviera un precio razonable. La progresión hasta ahora había sido 180 euros (30000 pesetas de 1999), 120 euros y 49 euros (la calidad se paga… y la falta de calidad también).
Está claro que el iPod nano se descolgó rápidamente de la lista por no cumplir la ampliabilidad, el reproducir ogg y el conector propietario. Podía perdonar una deficiencia, ¡pero no tres!
Bien, finalmete, tras algunos escarceos con opciones que nada tenían que ver, pero que planteaban sus ventajas (Meizu M6: muy capaz, pero demasiado grande; Zen Stone plus con altavoz: pequeño, pero algo incómodo de manejar), aterricé en la gama sansa de SanDisk.
Esta marca, más conocida por sus memorias flash, produce una gama de DAP que van desde el mínimo Clip hasta el View, en el que el vídeo es un formato de pleno derecho y no un añadido trasnochado. Particularmente, me gustó la serie e200, a la que los chicos de ROCKbox han preparado un firmware nuevo que añade funcionalidades que sobrepasan en mucho al original. A menos, claro está, que tengas un modelo reciente (“v2”), en cuyo caso no hay nada que hacer.
Pero un modelo de esta familia, el Fuze, me llamó la atención: tenía versión de 4G, ampliable mediante tarjetas microSD (máx. 2G) y microSDHC (máx. 32G, actualmente 16G y la que mejor sale de precio hoy es la de 8G), la promesa de reproducir ogg en una sucesiva versión del firmware y un conector propietario. Dos de cuatro, tal vez tres de cuatro. Tentador.
Después de leer en anythingbutipod las críticas y lo mejorado de la pantalla, de la rueda de mando (soy kinestésico, necesito que los aparatos tengan botones, ruedas y palancas, ¡maldición!) y, de nuevo, la promesa del soporte de ogg, cumplida en el chiquitín Clip, la tentación tomó forma. Eso, y 99 euros de vellón en la Fnac, claro (igual se podía haber sacado más barato, pero necesitaba tocarlo antes; y también tenemos la tarjeta de socio, así que nos dan puntos).
Los auriculares, ni sé cómo suenan, sigo usando los Diamond.
En general, durante las semanas que lo he estado manejando, sólo le he encontrado un fallo grave (aparte del conector propietario): no permite navegar por directorios. Eso no sería un problema si toda mi colección de música estuviese convenientemente etiquetada por autor, género y álbum. Que no lo está, salvo los discos más recientes…
He visto que el firmware (01.01.11F) era sumamente estable, y temía que la prometida actualización mermara esta cualidad. El viernes salió finalmente la nueva versión (01.01.15F; la “F” significa “Europa con radio”), y me lanzé a actualizarlo, sabiendo que podía resultar peor que antes.
No fue el caso: las semanas de retraso en salir el susodicho firmware fueron de control de calidad, y he de decir que la espera mereció la pena. El soporte de Vorbis (ogg) y flac (compresión sin pérdidas) y la navegación circular por las listas de música son mejoras importantes. Lo de navegar por directorios o encadenar canciones irá en una próxima actualización. Pero yo ya llevo unos días capturando de nuevo mis CD de música a flac, ogg y mp3, con sus correspondientes etiquetas ID3 como es debido.
¿Cómo se compara con el iPod nano? La versión de 4G del Fuze me costó 99 euros, frente a los 132 del nano; por 30 euros más compré una tarjeta microSDHC de 8G, por lo que por un precio comparable tenemos el triple de memoria; el Fuze reproduce ogg; y tiene una rueda que gira de verdad. En fin, no hay mucho más que decir.
O sí: en una pantalla de menos de dos pulgadas, sea de la marca que sea, ver películas es una locura. Un factor menos del que preocuparse.
Comentarios [4]

Cómo elegir un gestor de ventanas · 2007-12-17 21:45 by Francisco
¡Otro nuevo artículo de “cómo elegir”! ¡Qué original! :)
A ver: ¿qué es un gestor de ventanas? A los usuarios de sistemas *nix esta pregunta probablemente no les pillará de sorpresa: la oferta es tan variopinta, que podríamos reirnos de las guerras religiosas sobre editores de textos. Básicamente, se trata de la forma de interactuar el usuario con un ordenador en un sistema gráfico 2D. Más o menos.
Esta clase de entornos se dividen en dos grandes grupos: los escritorios y los gestores de ventanas. Los primeros tratan de proporcionar una interacción más completa con el ordenador, permitiendo recorrer los directorios (“carpetas”) de las unidades de almacenamiento; así como asociar aplicaciones a determinados tipos de ficheros, para así poderlos “abrir”. Los segundos se conforman con ser meros sistemas para abrir, cerrar, mover y redimensionar ventanas (normalmente con algún tipo de minimización o conversión a icono); y posibilitar la ejecución arbitraria de aplicaciones. Sobre qué tipo de sistema es más práctico, podrían escribirse tratados enteros; pero al final, probablemente la conclusión sería: “depende”.
Está claro que un usuario ocasional o simplemente no experto en ordenadores preferirá un sistema en el que lo pueda hacer todo sin tener que teclear (¡no saben lo que se pierden!); mientras que un usuario más experto probablemente le saque un partido extra al ordenador tecleando (sin perjuicio del uso de un escritorio). Para los que preferimos la simplicidad se hicieron los gestores de ventanas avanzados. Pero no adelantemos acontecimientos.
Mi evolución ha sido en parte impuesta por la peculiar cronología de los entornos gráficos en Linux, en parte condicionada por otras circunstancias. He repetido entorno, incluso en más de una ocasión, y la historia ha quedado más o menos como sigue.
Cuando, después de cinco años (y medio) de usar un ordenador con 8088, pude finalmente tener uno con un i386, lo primero que pensé era: “es un desperdicio NO tener *nix aquí”. Sin embargo, lo único que le pude poner fue el versátil DR-DOS. Esto ocurría a finales de 1991. Dos años más tarde, llegó hasta mis manos Linux (la ya difunta distribución SLS). Pero con 4M de memoria, era usarlo en modo texto, o no usarlo. “Bien, eso no es problema”, pensé. Y gracias a esto, pude hacer parte del Proyecto de Fin de Carrera de la Licenciatura en casa. En la Universidad lo desarrollaba en una estación de trabajo Sun SparcStation 1, con procesador SPARC a 25MHz (era más rápido que mi i386 a 33MHz; hasta que lo aceleré a 40MHz, claro) y 8M de memoria. Aquí sí que podía usar un entorno gráfico, y era OpenLook sobre SunOS 4. Por cierto, el compilador de C del bicho debía de ser anterior al de K&R…
Cuando pude ampliar la memoria de mi ordenador, disfruté en casa del X Window System, y mi primer gestor de ventanas fue (¿lo adivináis?) OpenLook. La sensación (de acuerdo, causada por la novedad) fue de tener en mis manos un entorno profesional. ¿No lo iba a ser? Era el mismo de las estaciones Sun que le habían costado a la Universidad un millón de pesetas de la época… Bueno, no del todo. El mío tenía escritorios virtuales: era el olvwm. Desde entonces, este ha sido uno de los requisitos básicos en cualquier gestor de ventanas o escritorio que he ido elegiendo.
Según iba cambiando de versión (o de distribución) de Linux, se ampliaban los horizontes. Después de un efímero escarceo con twm, pasé a FVWM, cuyo parecido con el también profesional MWM de *nix (realizado con las bibliotecas gráficas Motif) me confirmó la sensación de estar ante un sistema “de verdad”. El hecho de que Motif fuese de pago ocasionó que no saliesen muchas (si existían) aplicaciones en el “mundo libre”, por lo que hasta la llegada de OpenMotif la cosa quedó en mera compatibilidad visual, que no funcional.
FVWM dio lugar a una serie de desarrollos que aún siguen hoy en día, con diferentes aspectos y funcionalidades. Uno de ellos es AfterStep, que originalmente se basa en el código de FVWM y originalmente trata de imitar el aspecto de NeXTStep. A día de hoy, no es ni lo uno ni lo otro, habiendo creado un camino seguido por varias generaciones de gestores conocidos como la familia *box (Blackbox es el original, seguido por otros como Fluxbox, Openbox, etc). Pero no fue AfterStep quien me tentó, sino WindowMaker
En efecto, durante una buena temporada estuve usando este fantástico gestor de ventanas, haciendo ocasionales (aunque dilatadas) digresiones hacia otros sistemas distintos. En tales momentos descubrí Xfce, cuya intención original parecía ser la de ser ligero y proporcionar un entorno parecido al del CDE, la nueva encarnación de los sistemas gráficos para *nix. Con el tiempo, Xfce ha evolucionado hasta convertirse en algo más parecido a un escritorio tradicional, para ventaja de sus usuarios y menor ligereza del entorno. Como siempre, hay un compromiso.
Un proyecto prometedor llamó mi atención algo más tarde: KDE. Por aquel entonces no era mucho más que un juguete inestable, pero ya desde un principio “apuntaba maneras”, hasta el punto de que con el tiempo se ha convertido en uno de los escritorios más sólidos y mejor integrados que hay en el mundo libre. Esa fue mi “primera vez” con un entorno de escritorio en Linux: descubrí que yo no necesitaba un entorno de escritorio. Vuelta a WindowMaker.
Un gran aliado en esta fase fue XOSD, pues me permitía conocer diversos estados en la pantalla. He de decir que traté de poner en funcionamiento el entorno y algunas aplicaciones (GWorkspace, GNUMail) de GNUstep, pero no me acostumbré a algunons detalles del entorno así formado (laboriosa migración del correo incluida). Eso sí: impresionante la integración entre aplicaciones gracias al sistema de servicios: una aplicación anuncia los servicios que tiene para que las demás las usen, aunque no se conozcan de nada. Fantástico. Y todo basado en tecnología de 1989, que es el mérito. No en vano, a pesar de lo que muchos creen, Java no hereda de C++ sino sólo la sintaxis. Casi toda la semántica está calcada del proyecto rival, Objective C, en el que está escrito GNUstep (como NeXTStep).
Anduvo el tiempo y debido a algunas limitaciones de WindowMaker, probé otros entornos. De los varios que tuve ocasión de experimentar, Openbox fue el que más me gustó. Configuré teclas para las aplicaciones y operaciones de ventanas más usadas. XOSD, de nuevo, me facilitó la vida. Hasta que me decidí a probar enlightenment.
Este gestor de ventanas, aspirando en su versión 17 (la que probé) a convertirse en entorno completo, tiene muchas cualidades, de las que me gustaría destacar que (en su momento) era el sistema más innovador; y que parte de las tecnologías que para él se han desarrollado se usan fuera de él (especialmente en lo que a tratamiento de imágenes se refiere). La experiencia (compilaciones aparte) fue bastante positiva. Pero cuando tuve que ponerme al día en mis habilidades como Administrador de Sistemas, me detuve a estudiar Solaris (ya por su versión 10), y entonces descubrí con cierta sorpresa que su entorno de trabajo (JDS) está basado en Gnome.
Hasta aquel día, en la batalla de los escritorios había preferido KDE a Gnome por diversas razones. Finalmente, parecía que tenía que enfrentarme a Gnome (la otra opción “oficial” de Solaris era CDE, más ligero, más feo, vía muerta). Me decanté por dejar las cosas como estaban y procurar empaparme de la experiencia. Hasta lo llegué a poner en mi portátil con Linux. Incluso (para que veáis hasta qué punto quería “integrarme” yo con el sistema) migré todo mi correo a Evolution e intenté hacerme con el manejo del procesador de textos de OpenOffice. Pero la lentitud del primero y la incomodidad del segundo (¡demonios, emacs+LaTeX, el combo invencible, es considerablemente más confortable para mí!) me hicieron desistir de continuar con el proceso. Aún así, la integración de cosas como NetworkManager (estupendo para las conexiones WiFi) y la facilidad con la que se accedían a unidades compartidas en red me hizo no sólo tenerlo en casa sino, y sobre todo, en el trabajo. Hasta hace poco.
Me harté. Me harté de la lentitud (relativa en algunos casos). Me harté de cargar con el resto del entorno. Me harté del aspecto. Me harté del parecido con *indows (razonable si vienes de ese entorno, pero ¡si yo nunca he sido usuario de *indows, sino ocacionalmente y por obligación!). Me harté de esto y de aquello. Y volví. A WindowMaker. Una vez más.
Sí, amiguitos, el mundo libre está de enhorabuena, pues hay entornos de escritorio y gestores de ventanas para elegir. Yo he elegido (de nuevo) WindowMaker, y estoy contento con la elección. Rápido, sencillo, elegante. Pulso una tecla y de manera casi instantánea tengo un terminal para teclear. O un editor. Y con sólo pulsar sobre el fondo de la pantalla, tengo acceso a mis aplicaciones más usadas. O a un lanzador de aplicaciones donde teclear su nombre. ¿Se puede pedir más? Sí: que se pueda instalar WindowMaker en Solaris .
Desde entonces, con la ayuda de wmclock, docker (para usar nm-gnome-applet) y wmwifi hacen de mi configuración un entorno ligero y eficaz. ¡Bravo! Tal vez me vuelva a animar a poner la última versión de GNUstep. Entonces ya os contaré. Hasta entonces, no olvidéis cerrar las ventanas al salir :)
Comentarios [3]

Ya están aquí · 2007-08-27 09:42 by lbf
El verano viene cargadito de novedades en el mercado fotográfico. El pulso por ganar (o al menos no perder) terreno frente a la competencia obliga a las marcas a renovar el catálogo cada 18-24 meses. Claro que muchas veces nos intentan colar como nuevos modelos lo que no son más que actualizaciones (Canon 300D -> 350D, 20D -> 30D, Nikon D70 -> D70s…)
Canon ha desplegado sus nuevas armas para dominar el mundo: la estratosférica EOS-1Ds MarkIII, la competitiva y la “semi-asequible” EOS 40D.
Nikon no ha querido quedar eclipsada y ha anunciado su contraataque para noviembre: las nuevas D3 en la gama alta y la D300 en la media.
Aún no hay análisis en profundidad, pero algunos privilegiados como Ken Rockwell han hecho algunos adelantos:
- Canon EOS-1D Mark III.

Presentada el mes pasado, prima el rendimiento frente a la resolución. Sensor 1.3x de 10MP, 10 FPS, ADC de 14 bits, ISO 3200, nuevo sensor AF - Canon EOS-1Ds Mark III.

Canon ha apuntado alto. Sensor full-frame con sistema de limpieza, 21MP de resolución, ISO 1600, nuevo sensor AF (tomado de la 1D), Live View, velocidad de ráfaga de 5 FPS y mejoras en el AF y supuestamente en la gama de luces altas. Doble compartimento para tarjetas CF. Su principal argumento: el sensor completo y la resolución, que prácticamente supera el límite de definición de las ópticas. Su principal pega: el precio, casi el doble su competidora Nikon D3. - Nikon D3.
La sopresa ha sido la adopción (¡por fin!) de un sensor de tamaño completo en una DSLR de Nikon, formato que ha bautizado como “FX” (o sea, similar un fotograma de 35mm de toda la vida). También ha copiado de Olympus la limpieza del sensor (bueno, técnicamente en el filtro de paso bajo, que es una solución mejor) y la visualización en vivo “Live View”. La resolución se queda en 12MP, pero a cambio Nikon promete una mejora de imagen, en la sensibilidad (6400 ISO “reales”) y gama dinámica (algo que los aficionados más serios llevan demandando años, espero que no defrauden), con un ADC de 14 bits. En la misma línea ha mejorado detalles y calidades en casi todas sus características. La pantalla ha subido hasta las 3”, pero con una resolución de 992KP, una baza frente a los 230KP en que parece haberse puesto de acuerdo el resto del mercado. Lleva una doble ranura para tarjetas CF, para doblar la velocidad (hasta 11FPS) y capacidad. Nikon no ha apuntado tan alto en resolución como Canon, pero ha presentado un producto con mejor rendimiento y relación prestaciones/precio, con el que pretende competir con las Canon 1Ds y 1D MarkIII. Sus principales argumentos frente a la Canon 1D: el precio, poco más de la mitad, y la velocidad y prestaciones. Frente a la 1D: cuesta lo mismo, ligeramente mejor en rendimiento, prestaciones y resolución pero conciliando todo esto con un sensor full frame. En mi opinión es un modelo más competitivo que las 1D/1Ds, aunque tiene que hacer equilibrios para intentar competir con las dos simultáneamente, y Nikon no tiene ninguna cámara con la que competir en resolución con la Canon 1Ds.
- Canon EOS 40D.

En mi opinión la 40D ha apuntado un pelín bajo. Es una puesta al día de la D30, incorporando las últimas tendencias ya recogidas en la 400D:
sensor de 10MP, sistema de limpieza en el sensor, ADC de 14 bits, pantalla de 3”, Live View y mejoras en la velocidad de ráfaga y enfoque. Su mejor argumento es el precio muy competitivo, más bajo que las competidoras Nikon D200 y D300, más bien rondando a la D80 (a la que barre en prestaciones). - Nikon D300.

Nikon ha apostado realmente fuerte, por encima de la Canon 40D. La D300 viene a ser una D3 con sensor DX (¡lástima!) y prestaciones algo más modestas (6 FPS, ISO 3200). Por lo demás, incluye casi todas las característidas de la D3: 12MP, limpieza en el sensor, Live View, sistemas de medición y AF, gama dinámica y sensibilidad mejoradas, LCD… Su mayor pega: el precio, demasiado alto, que va a empujar a muchos compradores hacia la Canon 40D, algo más modesta pero también más asequible.
Nikon parece haber tomado nota de las críticas y empieza a rectificar el rumbo. Parece que empieza a perder los humos de Rey del Mundo, y a aceptar que ya no lidera el mercado fotográfico, es un competidor más, y tiene mucho que aprender de la competencia. Ha adoptado soluciones como el sensor de tamaño completo de Canon, o la limpieza en el sensor y la visualización en directo (“Live View”, como la bautizó Olympus).
En mi opinión Nikon ha cuidado más los pequeños detalles, los que no salen en las comparativas, pero hacen más usable la cámara. Por ejemplo, durante el Live View el AF es plenamente funcional, mientras que las Canon hacen breves desconexiones (tienen que bajar el espejo) cada vez que enfocan. Claro que probablemente los canonistas podrán citar también detalles similares que Canon habrá cuidado mejor que Nikon. No pretendo ponerme en modo talibán ni desafiar a una guerra “Mimarca contra Tumarca”.
Canon continua la línea con que sacó cierta ventaja en los últimos años a Nikon, aunque ésta se está despertando y se ha puesto a la altura. Si bien en las gamas medias-altas éstas son prácticamente las únicas dos opciones, en las gamas medias y de aficionados hay que sumar la febril competencia de Olympus, Pentax y Sony por el 2º y 3er. puestos. Cada vez va a estar más difícil elegir.
P.S. Las ausentes en este duelo son las del segmento de amateur Apenas hace un año que se presentaron la Canon 400D y Nikon D80, con las que apostaron bastante fuerte. Tal vez esperen 6-8 meses más y presenten productos cargados de novedades, o tal vez se precipiten a sacar algo en un par de meses, pero en ese caso me temo que se tratará más bien de meras actualizaciones, como ya ha ocurrido anteriormente.
P.S.Con esta entrada espero iniciar una serie de artículos técnicos sobre panorama actual de las DSLRs, una idea que me ronda desde hace tiempo en la cabeza. No prometo nada, últimamente ataco demasiados frentes y no atiendo ninguno bien.
Comentarios [2]

Europa, a salvo de las patentes sobre programas informáticos (de momento) · 2007-07-16 07:44 by Francisco
Podemos leer en la Oficina Europea de Patentes que se han decidido a dar por no patentable algo que, en esencia, es equivalente a una fórmula matemática (que no es patentable): los programas informáticos.
Mucho se ha hablado del particular. Incluso yo mismo lo he hecho en uno de mis diarios. Pero por mucho que se hable, creo que no va a ser posible sacar más conclusiones que las que ya se sabían hace tiempo: que patentar programas informáticos es absurdo (equivale a una formula matemática, no es una invención en sentido estricto, y se obtiene una protección más adecuada acogiéndose a los derechos de autor), que el modelo de patentes de cierta potencia mundial es actualmente absurdo (pues parece admitir que se patente hasta lo más obvio) y que creer que este es el fin de la guerra de las patentes sobre programas informáticos es absurdo (es probable que las grandes empresas traten de hacer presión sobre los gobiernos individuales mediante estratagemas).
Sí, amiguitos: lo más seguro es que intenten convencer a gobiernos de países que son modelo para otros para que, posteriormente, estos últimos implanten medidas similares en aras de una “armonización” normativa; o que vayan poco a poco convenciendo a los países menos representativos a cambio de limosnas, como parte de una estrategia de superioridad numérica.
No sé, el tiempo me dará la razón o me la quitará. Y, por una vez, estaré contento de equivocarme. Mientras tanto, creo que podemos celebrar este triunfo de la sensatez. Enhorabuena a todos, y gracias a los artífices del logro.
Comentarios [1]

Nueva versión 22.1 de un conocido Sistema Operativo · 2007-06-10 18:25 by Francisco
Sí, amiguitos, es tiempo de renovación: Red Hat sacó hace poco su RHEL 5; CentOS rápidamente quitó las partes privativas de aquél y distribuyó su versión 5; incluso Fedora sacó su versión 7 (que ya no es Core, pues se fusionó consigo misma para asumir los Extras). Los medios han dedicado ya mucho tiempo a cada una de estas nuevas versiones como para que el Ojo se concentre en ellas. Nuestro público nos exige artículos más exclusivos. ¡Faltaría más!
Es por ello que para exponer mi tesis me basaré en uno de los Sistemas Operativos fruto del proyecto GNU. No, no me refiero a Hurd, el prometedor sistema de micronúcleo que estará disponible en algún momento del futuro (eso espero, al menos). Me refiero al Sistema Operativo GNU emacs ;)
Sobre emacs ya he hablado anteriormente en esta prestigiosa revista. Lo que voy a decir hoy no es tanto lo aparente como lo profundo.
Lo aparente: la versión 22.1, primera considerada estable, llega 6 años después de la anterior reforma que mereció el mismo calificativo (es decir, la versión 21.1). Aunque muchos llevamos más de año y medio usando a diario las versiones 22.0.xx, que los chicos de GNU decidan que está lista para su consumo general es una buena noticia. Muy buena, de hecho. La inclusión del soporte de Unicode era muy esperada por muchos (a mí me ha facilitado poder leer el spam en coreano, por ejemplo ;) La versión 23, no apta aún para el público, tiene una excelente pinta, y será la primera (exceptuando las versiones para Mac OS X, que ya lo tienen desde hace tiempo) en incorporar el suavizado de letras en pantalla. Que ya era hora.
Lo profundo: no voy a defender a emacs. O tal vez sí, pero indirectamente. Queda pendiente que os cuente cómo elegí un programa de correo (que funciona dentro de emacs), pero esa no es la historia de ahora. La historia de ahora es la evolución del desarrollo de aplicaciones.
Veamos: hace mucho tiempo, en una galaxia demasiado cercana a la nuestra como para no ser la misma en la que estamos, se programaba en ensamblador. Como la cosa no era siempre tan divertida como nos han hecho creer, alguien inventó los lenguajes de alto nivel. Concretamente, FORTRAN. ¡Eso sí que era diversión! ;) Después vino el COBOL, y cambió la faz de la Informática (aunque más bien debería decir “de los Informáticos” ;)
La diferencia fundamental entre FORTRAN y COBOL era, por supuesto, que en general el primero se compila y el segundo se interpreta. Alguien debió decidir en algún momento que si la biblioteca de explotación iba a acompañar casi por entero a todos los programas desarrollados, y que la velocidad y memoria de los ordenadores de la época no iba a marcar la diferencia, ¿para qué molestarse en generar código nativo? Y, qué queréis que os diga, visto desde la distancia no parece tan mala decisión.
A veces por tradición, a veces por necesidad, han habido lenguajes que se han interpretado y otros que se han compilado. Pero también es cierto que han existido lenguajes que se han compilado a un código virtual más o menos transportable, con la intención de ejecutarlo en una máquina virtual. Sé que todos estáis pensando en Forth ;) y algunos incluso en Java pero, ¿acaso emacs lisp no cae también dentro de esa definición?
Bien, hasta aquí lo evidente dentro de lo profundo. Ahora, demos una vuelta más al invento.
Es sabido que se pueden crear aplicaciones en emacs lisp dentro del conocido editor^WSistema Operativo. Casualmente (o tal vez no tanto) y a pesar de las críticas recibidas por tal propuesta, también es posible desarrollar aplicaciones que se ejecuten en un navegador. De hecho, la famosa guerra de los navegadores ha consistido única y exclusivamente en el deseo de tener el control de la “plataforma” (¿de la qué?) sobre la que se ejecuten dichas aplicaciones. ¿Por qué?
Porque, tal vez como decía Sun, tal vez como decía IBM y tal vez como dijo una vez un tal Perogrullo, si tienes muchos datos que tratar, trátalos en una máquina grande y lista y deja que accedan a ellos desde máquinas más pequeñas y tontas. Y, amiguitos, parece ser que la tendencia es a que ya no se usen terminales series con pantallas en modo texto (aunque pueda parecer increible), sino aplicaciones remotas en modo gráfico. ¿Podéis creerlo? ¿Que será lo próximo? ¿La desaparición de las tarjetas perforadas?
Así que, una vez tras otra, hemos visto diversos intentos de convertir al navegador en Sistema Operativo: desde los rápidos pero muy inseguros ActiveX (que sólo funcionan en un navegador y en un tipo de ordenador) y las miniaplicaciones Java; pasando por las aplicaciones XUL (que sólo funcionan en un navegador); a las aplicaciones Ajax (que se supone que funcionan en muchos navegadores). ¿Cuál es el resultado? Que tenemos aplicaciones que se ejecutan en un intérprete dentro de un entorno que aisla del Sistema Operativo, haciendo a este irrelevante.
Otros quieren hacer esto mismo, pero por WebOS (ya, ya oigo vuestras risitas de colegiales…), es decir, hacer que incluso las posibles máquinas virtuales sean irrelevantes, al menos en parte. Por supuesto, esto requiere bastante trabajo en la parte del servidor, probablemente en otro lenguaje interpretado, casi con seguridad en una máquina virtual.
Dudo mucho que desaparezcan de la noche a la mañana el actual modelo de desarrollo de aplicaciones, al menos de algunas de ellas. Pero lo cierto es que con esta evolución y las necesidades de acceder a ciertos datos de manera colaborativa, el desarrollo de aplicaciones está pasando de lo local a lo remoto, de lo compilado a lo interpretado, de lo real a lo virtual.
Al final, lo que tenemos es que los intérpretes primero se independizaron del procesador, después del sistema operativo y como sigamos así, se van a acabar independizando hasta de los ordenadores :P
Es más: yo predigo que en el futuro podremos llevar en el bolsillo dispositivos electrónicos dotados de memoria y procesador propios que nos permitirán ejecutar aplicaciones interpretadas, como juegos y similares. Lo que no sé es si estos dispositivos servirán para algo más práctico.
No sé, para hablar por teléfono, por ejemplo.
Comentarios [2]

