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Tecnofetichismos: ¿cuál es el tuyo? · 2009-02-16 11:54 by Francisco

Manías, filias, costumbres… cada cual tiene las suyas y no todas están plenamente justificadas. Llamémoslas tecnofetichismos y así tendremos material para un artículo que NO trata de “cómo elegir”... justo cuando ya creíais que mi repertorio terminaba ahí. Pero este es un auténtico artículo 2.0: lo van a escribir los visitantes ;)

¿Os gusta ordenar alfabéticamente las cosas? ¿Agrupáis los objetos por colores? ¿Siempre os gusta comprar las cosas de la misma marca? Desnudad vuestra alma ante el Ojo en los comentarios (yo el primero). Sólo lo que esté relacionado con la tecnología. No nos interesa vuestra apetencia por la ropa interior femenina… a menos que lleve un ordenador incorporado, claro.

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Cómo elegir un ultraportátil · 2009-01-20 23:46 by Francisco

Como Informático, me gustan los ordenadores (o será al revés :)

Como Administrador de Sistema, los necesito (o será al revés, otra vez :)

Elegir la herramienta más adecuada para cada trabajo es la marca de un buen profesional, y estar disponible para hacer intervenciones remotas sin quebrar el presupuesto ni la espalda requiere una herramienta que esté a la altura de las circunstancias. Es el momento de mirar al Ojo y preguntarle: ¿hay algún artículo de “Cómo elegir” que me pueda ayudar? ¡Pues sí!

La pléyade de ultraportátiles que ha surgido últimamente dista mucho de la exigua presencia que hace año y medio tenían en el mercado. Es decir, cuando necesitaba uno con urgencia para poderlo llevar a las guardias. Por aquel entonces, lo único que se encontraba eran los de 7 pulgadas, y no precisamente el Asus EEE. Así que me hice con un Compaq Evo N410c de 12 pulgadas que me ha estado dando buen servicio a cambio de un peso extra.

Llegamos a finales de 2008. Elegir entre toda la gama de ordenadores ultraportátiles de 8,9 y 10,2 pulgadas (Acer, Asus, Dell, HP, Samsung, ...) es difícil, casi mareante. Se necesita un criterio.

Seamos prácticos: necesitamos un tamaño lo más pequeño y un teclado lo más grande posibles; un peso lo menor y una batería lo más duradera posibles; un disco lo más grande y lo menos frágil posible. ¿Contradictorio? Seguro. ¿Comprometido? Sin duda. ¿Posible? Quizá.

Por mucho que reduzcamos el tamaño, hay un límite inferior para la pantalla y el teclado. En mi caso, este último factor es decisivo. Así que necesitamos uno de 10 pulgadas. O uno más pequeño, pero cuyo teclado sea del mismo tipo que uno de 10.

Usar disco duro consume más, y lo hace más frágil para el transporte, a cambio de capacidad y velocidad. Si fuera posible instalar el sistema en un disco flash, sería más que interesante.

Si podemos contar con una arquitectura moderna y plenamente soportada por Linux, nos quitaríamos un montón de problemas. Elegir un modelo que ya venga con Linux de fábrica nos lo garantizaría, aunque todos sabemos que tal Linux vendrá más que parcheado, así que tal vez no sea fácil de todas formas.

Bien, después de mucho pensar y considerar, Los candidatos eran Acer Aspire One (8,9 pulgadas), Asus EEE 901 (8,9 pulgadas; el 900 tenía un fallo por el que las baterías se agotaban por el hecho de estar conectadas, como algunos modelos de Sony), Asus EEE 1000H (10 pulgadas). Otros también podrían haber entrado en la mezcla, pero la disponibilidad también era un factor. Y el precio.

El teclado del Aspire One era comparable con el de Asus de 10 pulgadas, pero el precio y el peso se oponían.

Al final, el elegido fue el Acer Aspire One de 8,9 pulgadas (para marzo saldrá el de 10) por las siguientes razones:

Y eso que tenía en contra:

Podría decirse que la “fidelidad de marca” me hace repetir Acer; pero dado que mi Aspire 1400 lo fabrica Compal, mientras que el Aspire One sale de la factoria de Quanta… pues que tal vez no sea eso :)

Finalmente, la cantidad de páginas que hablan de este ordenador, de sus posibilidades y de la manera de configurarlo mejor me terminaron de decidir. Eso, y los alrededor de 200 Euros del precio, que es el más económico del mercado en este momento.

¿Funcionará con Fedora 10, Gnome, y una VPN a través de una conexión 3G? Yo diría que sí.

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Cómo está el patio · 2009-01-11 18:26 by Juan

Me topo con esta foto tomada por JJ Merelo. Se trata de un taller de sistemas de control de versiones impartido en la ETSIIT de Granada y al constatar la asistencia se me cae el alma al suelo.

Creo que conocer los rudimentos de al menos una de estas herramientas es el pan y la mantequilla de un desarrollador competente, y viendo la serie de fotos cabe imaginarse que la charla contó con la asistencia de una decena larga de alumnos. Como confirma JJ, este tipo de cosas no se imparte en ninguna asignatura.

La pregunta es: ¿dónde estaba el resto de alumnos?

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Danger Will Robinson! · 2008-11-06 18:04 by lbf

El tema es muy, muy serio. No es falso alarmismo para llamar la atención, no es una crisis de histeria corporativista. Tal y como vienen las cartas, van a desaparecer los títulos de Licenciado e Ingeniero en Informática. Transcribo un comunicado oficial del CPIIA (Colegio Profesional de Ingenieros en Informática de Andalucía):
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Estimado ingeniero/ingeniero técnico,

El pasado 23 de octubre el Ministerio de Educación presentó las fichas de los nuevos títulos de grado y master de todas las ingenierías menos la de informática cumpliendose así los peores presagios. La excusa ha sido que nuestra ingeniería no tiene atribuciones y que la informática es una materia transversal y por lo tanto no debe de concentrarse en una titulación concreta.

Las consecuencias de esta situación son:

Evidentemente no nos vamos a quedar quietos viendo como nos pisotean. El próximo sabado 8 de noviembre nos reuniremos todos los Colegios de España en Madrid para coordinar las medidas a tomar. De igual manera nos estamos coordinando con la CODDI (COnferencia de Decanos y Directores de Informática), con ALI, AII2 y RITSI. Las acciones que se barajan pasan por todas las posibles, desde acciones legales a movilizaciones.

Pero hay una actividad fundamental que hay que realizar y que está en mano de cada uno de nosotros. Hay que DIFUNDIR esta información entre nuestros compañeros. Ahora más que nunca pido tu colaboración para que dentro y fuera de tu entorno difundas esta información. Es necesario que todos sepamos lo que está pasando. La táctica que ha seguido el Gobierno ha sido la de la desinformación. De hecho la incredulidad ha provocado que muchos ingenieros en informática no hayan creido que esto se pudiera producir y estoy seguro que tú mismo puedes dudar ante semejante barbaridad. Te puedo garantizar que esta situación es real y está ocurriendo ahora mismo.

Te pido también que estés atento al portal del Colegio (www.cpiia.org) ya que en los próximos días iremos dando más información.

Un cordial saludo,

Gregorio Ambrosio Cestero
Decano del CPIIA
Presidente de la Comisión Gestora del CPITIA

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Cómo elegir un reproductor de audio digital (DAP) · 2008-10-05 19:13 by Francisco

¡Sorpresa! ¡Otro artículo de “cómo elegir”! ¿Estamos ante una posible epidemia? ¿Se tratará de la nueva revista, “La Hija del Ojo”? :)

Un reproductor de audio digital es un dispositivo físico (al menos, para el propósito de este artículo) que permite al usuario disfrutar de su música (o cualesquiera contenidos de audio: audiolibros, podcasts, etc) en cualquier parte y con total discreción (si se llevan auriculares, claro). En esta categoría entrarían los reproductores de CD y MiniDisc, pero mi particular búsqueda se ha centrado siempre en los que se basan en memoria, por lo que me ceñiré exclusivamente a estos.

Un poco de historia: los DAP (Digital Audio Player) existen desde hace alrededor de una década. Mi primer contacto con uno de ellos fue en 1999, con el famoso segundo “primer” reproductor de mp3 más famoso: el Diamond Rio PMP300. Este fue tal vez el primero en hacer popular el formato mp3 en el bolsillo (yo ya escuchaba música en mp2 y mp3 en el ordenador desde tiempo atrás); pero no fue el primero en el mercado aunque sí el que puso de moda el formato de mandos de control alrededor de una rueda (en su caso, un anillo de metal que no giraba).

Este modelo tenía 32M de memoria, ampliable a 64M mediante una tarjeta de memoria. Posteriormente saldría al mercado un modelo de 64M ampliable a 96M. Mi ejemplar estuvo dando servicio (y consumiendo pilas) hasta que en 2003 su valeroso corazón dejó de latir. Sus auriculares (no siendo de gama alta, pero con un sonido y sensibilidad decentes) me siguen acompañando hoy día.

A continuación me compré uno de la marca Sweex, modelo “Caribbean”, o algún otro nombre del estilo. Este no era ampliable, pero contaba con 256M de memoria. Curiosamente, marcó una regla no escrita que hasta ahora se ha cumplido, la “regla del cuatro”: cada DAP que he comprado ha tenido siempre cuatro veces la memoria del anterior. Además, poseía radio, grabación de voz y una entrada de audio con la que se pueden convertir directamente a mp3 fuentes de audio. Perfecto para esos discos de gramófono que todos guardamos en el desván. O para los cilindros de cera grabados con nuestra voz.

Este me fue bastante bien durante una temporada. Lamentablemente, dejó de querer comunicarse con normalidad con el ordenador, y llegó el momento en que era una cuestión de suerte (o de los astros, que nunca se sabe) el que se pudiera meter en el música. Aún lo conservo, por si acaso.

Durante esta etapa intenté hacerme con otro mejor, pero sin éxito: el e-Zipy que pillé en la Fnac me salió autista, y lo devolví inmediatamente.

En 2007 decidí que tenía que tirarme al insondable pozo del mercado de los DAP. Como suele ocurrir en más de una ocasión, fue el azar el que determinó cuál sería el elegido: un e-Zipy modelo “Koala”, con 1G de memoria, ampliable con tarjetas microSD (2G adicionales). Este tenía también radio y grabación de voz, además de la posibilidad de reproducir vídeo en un formato lamentablemente poco comprimido. Pude constatar que en este tipo de reproductores, la funcion de vídeo es un añadido final, que de todas formas no merece la pena por lo pequeño de la pantalla. Con este estuve muy contento por su reducido precio y sus interesantes cualidades. Hasta que decidió quedarse bloqueado por unas horas. La siguiente vez, por un día. La siguiente, por varios días. La última, por varias semanas. Fin.

Iba a llevarlo a reparar, pero finalmente me dispuse a hacer los deberes: crearía una lista de requisitos y buscaría quien los cumpliera.

Hubo un tiempo en que Apple fabricaba ordenadores. Eso finalizó en 1986 con el Apple //gs, y no volvió a ser una realidad más o menos tangible hasta que decidió pasarse a un sistema *nix para sus máquinas. Lo que nadie esperaba es que se pusiese a vender DAP como un loco. Hay quien cree que son lo mejor. Hay quien cree que no. Hay quien compara y decide. Este fue mi caso.

Una de las páginas que me ayudó fue anythingbutipod donde descubrí que las opciones eran abrumantes, mareantes y todo lo que acaba en “antes”, excepto “rebosantes”. Bueno, rebosantes también. Así que creé mi lista de requisitos: al menos 4G de memoria (la regla del cuatro :), reproducción de mp3 y Vorbis (ogg), grabación de voz (por si acaso), radio FM (por si acaso también; no suelo escucharla, pero siempre es útil tener una a mano), al menos 15-20 horas de duración de la batería, conector mini-USB y ampliable con tarjetas de memoria. Que se vieran vídeos con él era lo de menos, aunque se consideraría. Y, por supuesto, que tuviera un precio razonable. La progresión hasta ahora había sido 180 euros (30000 pesetas de 1999), 120 euros y 49 euros (la calidad se paga… y la falta de calidad también).

Está claro que el iPod nano se descolgó rápidamente de la lista por no cumplir la ampliabilidad, el reproducir ogg y el conector propietario. Podía perdonar una deficiencia, ¡pero no tres!

Bien, finalmete, tras algunos escarceos con opciones que nada tenían que ver, pero que planteaban sus ventajas (Meizu M6: muy capaz, pero demasiado grande; Zen Stone plus con altavoz: pequeño, pero algo incómodo de manejar), aterricé en la gama sansa de SanDisk.

Esta marca, más conocida por sus memorias flash, produce una gama de DAP que van desde el mínimo Clip hasta el View, en el que el vídeo es un formato de pleno derecho y no un añadido trasnochado. Particularmente, me gustó la serie e200, a la que los chicos de ROCKbox han preparado un firmware nuevo que añade funcionalidades que sobrepasan en mucho al original. A menos, claro está, que tengas un modelo reciente (“v2”), en cuyo caso no hay nada que hacer.

Pero un modelo de esta familia, el Fuze, me llamó la atención: tenía versión de 4G, ampliable mediante tarjetas microSD (máx. 2G) y microSDHC (máx. 32G, actualmente 16G y la que mejor sale de precio hoy es la de 8G), la promesa de reproducir ogg en una sucesiva versión del firmware y un conector propietario. Dos de cuatro, tal vez tres de cuatro. Tentador.

Después de leer en anythingbutipod las críticas y lo mejorado de la pantalla, de la rueda de mando (soy kinestésico, necesito que los aparatos tengan botones, ruedas y palancas, ¡maldición!) y, de nuevo, la promesa del soporte de ogg, cumplida en el chiquitín Clip, la tentación tomó forma. Eso, y 99 euros de vellón en la Fnac, claro (igual se podía haber sacado más barato, pero necesitaba tocarlo antes; y también tenemos la tarjeta de socio, así que nos dan puntos).

Los auriculares, ni sé cómo suenan, sigo usando los Diamond.

En general, durante las semanas que lo he estado manejando, sólo le he encontrado un fallo grave (aparte del conector propietario): no permite navegar por directorios. Eso no sería un problema si toda mi colección de música estuviese convenientemente etiquetada por autor, género y álbum. Que no lo está, salvo los discos más recientes…

He visto que el firmware (01.01.11F) era sumamente estable, y temía que la prometida actualización mermara esta cualidad. El viernes salió finalmente la nueva versión (01.01.15F; la “F” significa “Europa con radio”), y me lanzé a actualizarlo, sabiendo que podía resultar peor que antes.

No fue el caso: las semanas de retraso en salir el susodicho firmware fueron de control de calidad, y he de decir que la espera mereció la pena. El soporte de Vorbis (ogg) y flac (compresión sin pérdidas) y la navegación circular por las listas de música son mejoras importantes. Lo de navegar por directorios o encadenar canciones irá en una próxima actualización. Pero yo ya llevo unos días capturando de nuevo mis CD de música a flac, ogg y mp3, con sus correspondientes etiquetas ID3 como es debido.

¿Cómo se compara con el iPod nano? La versión de 4G del Fuze me costó 99 euros, frente a los 132 del nano; por 30 euros más compré una tarjeta microSDHC de 8G, por lo que por un precio comparable tenemos el triple de memoria; el Fuze reproduce ogg; y tiene una rueda que gira de verdad. En fin, no hay mucho más que decir.

O sí: en una pantalla de menos de dos pulgadas, sea de la marca que sea, ver películas es una locura. Un factor menos del que preocuparse.

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Cómo elegir un gestor de ventanas · 2007-12-17 20:45 by Francisco

¡Otro nuevo artículo de “cómo elegir”! ¡Qué original! :)

A ver: ¿qué es un gestor de ventanas? A los usuarios de sistemas *nix esta pregunta probablemente no les pillará de sorpresa: la oferta es tan variopinta, que podríamos reirnos de las guerras religiosas sobre editores de textos. Básicamente, se trata de la forma de interactuar el usuario con un ordenador en un sistema gráfico 2D. Más o menos.

Esta clase de entornos se dividen en dos grandes grupos: los escritorios y los gestores de ventanas. Los primeros tratan de proporcionar una interacción más completa con el ordenador, permitiendo recorrer los directorios (“carpetas”) de las unidades de almacenamiento; así como asociar aplicaciones a determinados tipos de ficheros, para así poderlos “abrir”. Los segundos se conforman con ser meros sistemas para abrir, cerrar, mover y redimensionar ventanas (normalmente con algún tipo de minimización o conversión a icono); y posibilitar la ejecución arbitraria de aplicaciones. Sobre qué tipo de sistema es más práctico, podrían escribirse tratados enteros; pero al final, probablemente la conclusión sería: “depende”.

Está claro que un usuario ocasional o simplemente no experto en ordenadores preferirá un sistema en el que lo pueda hacer todo sin tener que teclear (¡no saben lo que se pierden!); mientras que un usuario más experto probablemente le saque un partido extra al ordenador tecleando (sin perjuicio del uso de un escritorio). Para los que preferimos la simplicidad se hicieron los gestores de ventanas avanzados. Pero no adelantemos acontecimientos.

Mi evolución ha sido en parte impuesta por la peculiar cronología de los entornos gráficos en Linux, en parte condicionada por otras circunstancias. He repetido entorno, incluso en más de una ocasión, y la historia ha quedado más o menos como sigue.

Cuando, después de cinco años (y medio) de usar un ordenador con 8088, pude finalmente tener uno con un i386, lo primero que pensé era: “es un desperdicio NO tener *nix aquí”. Sin embargo, lo único que le pude poner fue el versátil DR-DOS. Esto ocurría a finales de 1991. Dos años más tarde, llegó hasta mis manos Linux (la ya difunta distribución SLS). Pero con 4M de memoria, era usarlo en modo texto, o no usarlo. “Bien, eso no es problema”, pensé. Y gracias a esto, pude hacer parte del Proyecto de Fin de Carrera de la Licenciatura en casa. En la Universidad lo desarrollaba en una estación de trabajo Sun SparcStation 1, con procesador SPARC a 25MHz (era más rápido que mi i386 a 33MHz; hasta que lo aceleré a 40MHz, claro) y 8M de memoria. Aquí sí que podía usar un entorno gráfico, y era OpenLook sobre SunOS 4. Por cierto, el compilador de C del bicho debía de ser anterior al de K&R…

Cuando pude ampliar la memoria de mi ordenador, disfruté en casa del X Window System, y mi primer gestor de ventanas fue (¿lo adivináis?) OpenLook. La sensación (de acuerdo, causada por la novedad) fue de tener en mis manos un entorno profesional. ¿No lo iba a ser? Era el mismo de las estaciones Sun que le habían costado a la Universidad un millón de pesetas de la época… Bueno, no del todo. El mío tenía escritorios virtuales: era el olvwm. Desde entonces, este ha sido uno de los requisitos básicos en cualquier gestor de ventanas o escritorio que he ido elegiendo.

Según iba cambiando de versión (o de distribución) de Linux, se ampliaban los horizontes. Después de un efímero escarceo con twm, pasé a FVWM, cuyo parecido con el también profesional MWM de *nix (realizado con las bibliotecas gráficas Motif) me confirmó la sensación de estar ante un sistema “de verdad”. El hecho de que Motif fuese de pago ocasionó que no saliesen muchas (si existían) aplicaciones en el “mundo libre”, por lo que hasta la llegada de OpenMotif la cosa quedó en mera compatibilidad visual, que no funcional.

FVWM dio lugar a una serie de desarrollos que aún siguen hoy en día, con diferentes aspectos y funcionalidades. Uno de ellos es AfterStep, que originalmente se basa en el código de FVWM y originalmente trata de imitar el aspecto de NeXTStep. A día de hoy, no es ni lo uno ni lo otro, habiendo creado un camino seguido por varias generaciones de gestores conocidos como la familia *box (Blackbox es el original, seguido por otros como Fluxbox, Openbox, etc). Pero no fue AfterStep quien me tentó, sino WindowMaker

En efecto, durante una buena temporada estuve usando este fantástico gestor de ventanas, haciendo ocasionales (aunque dilatadas) digresiones hacia otros sistemas distintos. En tales momentos descubrí Xfce, cuya intención original parecía ser la de ser ligero y proporcionar un entorno parecido al del CDE, la nueva encarnación de los sistemas gráficos para *nix. Con el tiempo, Xfce ha evolucionado hasta convertirse en algo más parecido a un escritorio tradicional, para ventaja de sus usuarios y menor ligereza del entorno. Como siempre, hay un compromiso.

Un proyecto prometedor llamó mi atención algo más tarde: KDE. Por aquel entonces no era mucho más que un juguete inestable, pero ya desde un principio “apuntaba maneras”, hasta el punto de que con el tiempo se ha convertido en uno de los escritorios más sólidos y mejor integrados que hay en el mundo libre. Esa fue mi “primera vez” con un entorno de escritorio en Linux: descubrí que yo no necesitaba un entorno de escritorio. Vuelta a WindowMaker.

Un gran aliado en esta fase fue XOSD, pues me permitía conocer diversos estados en la pantalla. He de decir que traté de poner en funcionamiento el entorno y algunas aplicaciones (GWorkspace, GNUMail) de GNUstep, pero no me acostumbré a algunons detalles del entorno así formado (laboriosa migración del correo incluida). Eso sí: impresionante la integración entre aplicaciones gracias al sistema de servicios: una aplicación anuncia los servicios que tiene para que las demás las usen, aunque no se conozcan de nada. Fantástico. Y todo basado en tecnología de 1989, que es el mérito. No en vano, a pesar de lo que muchos creen, Java no hereda de C++ sino sólo la sintaxis. Casi toda la semántica está calcada del proyecto rival, Objective C, en el que está escrito GNUstep (como NeXTStep).

Anduvo el tiempo y debido a algunas limitaciones de WindowMaker, probé otros entornos. De los varios que tuve ocasión de experimentar, Openbox fue el que más me gustó. Configuré teclas para las aplicaciones y operaciones de ventanas más usadas. XOSD, de nuevo, me facilitó la vida. Hasta que me decidí a probar enlightenment.

Este gestor de ventanas, aspirando en su versión 17 (la que probé) a convertirse en entorno completo, tiene muchas cualidades, de las que me gustaría destacar que (en su momento) era el sistema más innovador; y que parte de las tecnologías que para él se han desarrollado se usan fuera de él (especialmente en lo que a tratamiento de imágenes se refiere). La experiencia (compilaciones aparte) fue bastante positiva. Pero cuando tuve que ponerme al día en mis habilidades como Administrador de Sistemas, me detuve a estudiar Solaris (ya por su versión 10), y entonces descubrí con cierta sorpresa que su entorno de trabajo (JDS) está basado en Gnome.

Hasta aquel día, en la batalla de los escritorios había preferido KDE a Gnome por diversas razones. Finalmente, parecía que tenía que enfrentarme a Gnome (la otra opción “oficial” de Solaris era CDE, más ligero, más feo, vía muerta). Me decanté por dejar las cosas como estaban y procurar empaparme de la experiencia. Hasta lo llegué a poner en mi portátil con Linux. Incluso (para que veáis hasta qué punto quería “integrarme” yo con el sistema) migré todo mi correo a Evolution e intenté hacerme con el manejo del procesador de textos de OpenOffice. Pero la lentitud del primero y la incomodidad del segundo (¡demonios, emacs+LaTeX, el combo invencible, es considerablemente más confortable para mí!) me hicieron desistir de continuar con el proceso. Aún así, la integración de cosas como NetworkManager (estupendo para las conexiones WiFi) y la facilidad con la que se accedían a unidades compartidas en red me hizo no sólo tenerlo en casa sino, y sobre todo, en el trabajo. Hasta hace poco.

Me harté. Me harté de la lentitud (relativa en algunos casos). Me harté de cargar con el resto del entorno. Me harté del aspecto. Me harté del parecido con *indows (razonable si vienes de ese entorno, pero ¡si yo nunca he sido usuario de *indows, sino ocacionalmente y por obligación!). Me harté de esto y de aquello. Y volví. A WindowMaker. Una vez más.

Sí, amiguitos, el mundo libre está de enhorabuena, pues hay entornos de escritorio y gestores de ventanas para elegir. Yo he elegido (de nuevo) WindowMaker, y estoy contento con la elección. Rápido, sencillo, elegante. Pulso una tecla y de manera casi instantánea tengo un terminal para teclear. O un editor. Y con sólo pulsar sobre el fondo de la pantalla, tengo acceso a mis aplicaciones más usadas. O a un lanzador de aplicaciones donde teclear su nombre. ¿Se puede pedir más? Sí: que se pueda instalar WindowMaker en Solaris .

Desde entonces, con la ayuda de wmclock, docker (para usar nm-gnome-applet) y wmwifi hacen de mi configuración un entorno ligero y eficaz. ¡Bravo! Tal vez me vuelva a animar a poner la última versión de GNUstep. Entonces ya os contaré. Hasta entonces, no olvidéis cerrar las ventanas al salir :)

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Ya están aquí · 2007-08-27 08:42 by lbf

El verano viene cargadito de novedades en el mercado fotográfico. El pulso por ganar (o al menos no perder) terreno frente a la competencia obliga a las marcas a renovar el catálogo cada 18-24 meses. Claro que muchas veces nos intentan colar como nuevos modelos lo que no son más que actualizaciones (Canon 300D -> 350D, 20D -> 30D, Nikon D70 -> D70s…)

Canon ha desplegado sus nuevas armas para dominar el mundo: la estratosférica EOS-1Ds MarkIII, la competitiva y la “semi-asequible” EOS 40D.

Nikon no ha querido quedar eclipsada y ha anunciado su contraataque para noviembre: las nuevas D3 en la gama alta y la D300 en la media.

Aún no hay análisis en profundidad, pero algunos privilegiados como Ken Rockwell han hecho algunos adelantos:

Nikon parece haber tomado nota de las críticas y empieza a rectificar el rumbo. Parece que empieza a perder los humos de Rey del Mundo, y a aceptar que ya no lidera el mercado fotográfico, es un competidor más, y tiene mucho que aprender de la competencia. Ha adoptado soluciones como el sensor de tamaño completo de Canon, o la limpieza en el sensor y la visualización en directo (“Live View”, como la bautizó Olympus).

En mi opinión Nikon ha cuidado más los pequeños detalles, los que no salen en las comparativas, pero hacen más usable la cámara. Por ejemplo, durante el Live View el AF es plenamente funcional, mientras que las Canon hacen breves desconexiones (tienen que bajar el espejo) cada vez que enfocan. Claro que probablemente los canonistas podrán citar también detalles similares que Canon habrá cuidado mejor que Nikon. No pretendo ponerme en modo talibán ni desafiar a una guerra “Mimarca contra Tumarca”.

Canon continua la línea con que sacó cierta ventaja en los últimos años a Nikon, aunque ésta se está despertando y se ha puesto a la altura. Si bien en las gamas medias-altas éstas son prácticamente las únicas dos opciones, en las gamas medias y de aficionados hay que sumar la febril competencia de Olympus, Pentax y Sony por el 2º y 3er. puestos. Cada vez va a estar más difícil elegir.

P.S. Las ausentes en este duelo son las del segmento de amateur Apenas hace un año que se presentaron la Canon 400D y Nikon D80, con las que apostaron bastante fuerte. Tal vez esperen 6-8 meses más y presenten productos cargados de novedades, o tal vez se precipiten a sacar algo en un par de meses, pero en ese caso me temo que se tratará más bien de meras actualizaciones, como ya ha ocurrido anteriormente.

P.S.Con esta entrada espero iniciar una serie de artículos técnicos sobre panorama actual de las DSLRs, una idea que me ronda desde hace tiempo en la cabeza. No prometo nada, últimamente ataco demasiados frentes y no atiendo ninguno bien.

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Europa, a salvo de las patentes sobre programas informáticos (de momento) · 2007-07-16 06:44 by Francisco

Podemos leer en la Oficina Europea de Patentes que se han decidido a dar por no patentable algo que, en esencia, es equivalente a una fórmula matemática (que no es patentable): los programas informáticos.

Mucho se ha hablado del particular. Incluso yo mismo lo he hecho en uno de mis diarios. Pero por mucho que se hable, creo que no va a ser posible sacar más conclusiones que las que ya se sabían hace tiempo: que patentar programas informáticos es absurdo (equivale a una formula matemática, no es una invención en sentido estricto, y se obtiene una protección más adecuada acogiéndose a los derechos de autor), que el modelo de patentes de cierta potencia mundial es actualmente absurdo (pues parece admitir que se patente hasta lo más obvio) y que creer que este es el fin de la guerra de las patentes sobre programas informáticos es absurdo (es probable que las grandes empresas traten de hacer presión sobre los gobiernos individuales mediante estratagemas).

Sí, amiguitos: lo más seguro es que intenten convencer a gobiernos de países que son modelo para otros para que, posteriormente, estos últimos implanten medidas similares en aras de una “armonización” normativa; o que vayan poco a poco convenciendo a los países menos representativos a cambio de limosnas, como parte de una estrategia de superioridad numérica.

No sé, el tiempo me dará la razón o me la quitará. Y, por una vez, estaré contento de equivocarme. Mientras tanto, creo que podemos celebrar este triunfo de la sensatez. Enhorabuena a todos, y gracias a los artífices del logro.

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Nueva versión 22.1 de un conocido Sistema Operativo · 2007-06-10 17:25 by Francisco

Sí, amiguitos, es tiempo de renovación: Red Hat sacó hace poco su RHEL 5; CentOS rápidamente quitó las partes privativas de aquél y distribuyó su versión 5; incluso Fedora sacó su versión 7 (que ya no es Core, pues se fusionó consigo misma para asumir los Extras). Los medios han dedicado ya mucho tiempo a cada una de estas nuevas versiones como para que el Ojo se concentre en ellas. Nuestro público nos exige artículos más exclusivos. ¡Faltaría más!

Es por ello que para exponer mi tesis me basaré en uno de los Sistemas Operativos fruto del proyecto GNU. No, no me refiero a Hurd, el prometedor sistema de micronúcleo que estará disponible en algún momento del futuro (eso espero, al menos). Me refiero al Sistema Operativo GNU emacs ;)

Sobre emacs ya he hablado anteriormente en esta prestigiosa revista. Lo que voy a decir hoy no es tanto lo aparente como lo profundo.

Lo aparente: la versión 22.1, primera considerada estable, llega 6 años después de la anterior reforma que mereció el mismo calificativo (es decir, la versión 21.1). Aunque muchos llevamos más de año y medio usando a diario las versiones 22.0.xx, que los chicos de GNU decidan que está lista para su consumo general es una buena noticia. Muy buena, de hecho. La inclusión del soporte de Unicode era muy esperada por muchos (a mí me ha facilitado poder leer el spam en coreano, por ejemplo ;) La versión 23, no apta aún para el público, tiene una excelente pinta, y será la primera (exceptuando las versiones para Mac OS X, que ya lo tienen desde hace tiempo) en incorporar el suavizado de letras en pantalla. Que ya era hora.

Lo profundo: no voy a defender a emacs. O tal vez sí, pero indirectamente. Queda pendiente que os cuente cómo elegí un programa de correo (que funciona dentro de emacs), pero esa no es la historia de ahora. La historia de ahora es la evolución del desarrollo de aplicaciones.

Veamos: hace mucho tiempo, en una galaxia demasiado cercana a la nuestra como para no ser la misma en la que estamos, se programaba en ensamblador. Como la cosa no era siempre tan divertida como nos han hecho creer, alguien inventó los lenguajes de alto nivel. Concretamente, FORTRAN. ¡Eso sí que era diversión! ;) Después vino el COBOL, y cambió la faz de la Informática (aunque más bien debería decir “de los Informáticos” ;)

La diferencia fundamental entre FORTRAN y COBOL era, por supuesto, que en general el primero se compila y el segundo se interpreta. Alguien debió decidir en algún momento que si la biblioteca de explotación iba a acompañar casi por entero a todos los programas desarrollados, y que la velocidad y memoria de los ordenadores de la época no iba a marcar la diferencia, ¿para qué molestarse en generar código nativo? Y, qué queréis que os diga, visto desde la distancia no parece tan mala decisión.

A veces por tradición, a veces por necesidad, han habido lenguajes que se han interpretado y otros que se han compilado. Pero también es cierto que han existido lenguajes que se han compilado a un código virtual más o menos transportable, con la intención de ejecutarlo en una máquina virtual. Sé que todos estáis pensando en Forth ;) y algunos incluso en Java pero, ¿acaso emacs lisp no cae también dentro de esa definición?

Bien, hasta aquí lo evidente dentro de lo profundo. Ahora, demos una vuelta más al invento.

Es sabido que se pueden crear aplicaciones en emacs lisp dentro del conocido editor^WSistema Operativo. Casualmente (o tal vez no tanto) y a pesar de las críticas recibidas por tal propuesta, también es posible desarrollar aplicaciones que se ejecuten en un navegador. De hecho, la famosa guerra de los navegadores ha consistido única y exclusivamente en el deseo de tener el control de la “plataforma” (¿de la qué?) sobre la que se ejecuten dichas aplicaciones. ¿Por qué?

Porque, tal vez como decía Sun, tal vez como decía IBM y tal vez como dijo una vez un tal Perogrullo, si tienes muchos datos que tratar, trátalos en una máquina grande y lista y deja que accedan a ellos desde máquinas más pequeñas y tontas. Y, amiguitos, parece ser que la tendencia es a que ya no se usen terminales series con pantallas en modo texto (aunque pueda parecer increible), sino aplicaciones remotas en modo gráfico. ¿Podéis creerlo? ¿Que será lo próximo? ¿La desaparición de las tarjetas perforadas?

Así que, una vez tras otra, hemos visto diversos intentos de convertir al navegador en Sistema Operativo: desde los rápidos pero muy inseguros ActiveX (que sólo funcionan en un navegador y en un tipo de ordenador) y las miniaplicaciones Java; pasando por las aplicaciones XUL (que sólo funcionan en un navegador); a las aplicaciones Ajax (que se supone que funcionan en muchos navegadores). ¿Cuál es el resultado? Que tenemos aplicaciones que se ejecutan en un intérprete dentro de un entorno que aisla del Sistema Operativo, haciendo a este irrelevante.

Otros quieren hacer esto mismo, pero por WebOS (ya, ya oigo vuestras risitas de colegiales…), es decir, hacer que incluso las posibles máquinas virtuales sean irrelevantes, al menos en parte. Por supuesto, esto requiere bastante trabajo en la parte del servidor, probablemente en otro lenguaje interpretado, casi con seguridad en una máquina virtual.

Dudo mucho que desaparezcan de la noche a la mañana el actual modelo de desarrollo de aplicaciones, al menos de algunas de ellas. Pero lo cierto es que con esta evolución y las necesidades de acceder a ciertos datos de manera colaborativa, el desarrollo de aplicaciones está pasando de lo local a lo remoto, de lo compilado a lo interpretado, de lo real a lo virtual.

Al final, lo que tenemos es que los intérpretes primero se independizaron del procesador, después del sistema operativo y como sigamos así, se van a acabar independizando hasta de los ordenadores :P

Es más: yo predigo que en el futuro podremos llevar en el bolsillo dispositivos electrónicos dotados de memoria y procesador propios que nos permitirán ejecutar aplicaciones interpretadas, como juegos y similares. Lo que no sé es si estos dispositivos servirán para algo más práctico.

No sé, para hablar por teléfono, por ejemplo.

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¡Control, Control! · 2007-05-10 22:40 by Francisco

¿Sois Informáticos? ¿Vuestro teclado ha sido fabricado en los 90 o más recientemente? ¿Dónde está situada la tecla Control?

Cuando $DEITY diseñó el teclado, lo hizo pensando en los Informáticos. Por eso puso la tecla Control donde tiene que estar; esto es, a la izquierda de la A en los teclados QWERTY (Sholes, que dirían los más cultos).

En efecto, si os fijáis, en la mayoría de los ordenadores de los 80, la tecla Control está en su sitio. Y en las estaciones de trabajo ha estado ahí durante generaciones. Con el advenimiento de los PC, pareció que esta noble tradición se iba a seguir continuando. Sin embargo, tras algunos modelos en los que se respetaba el designio divino (vale, me he pasado :) pudimos comprobar que, ¡oh, desgracia!, la sagrada tecla Control ¡cedía el puesto a la tecla de fijar mayúsculas (Bloq Mayús en muchos teclados)! ¡ANATEMA!

¿Por qué ocurrió esto? ¿Tiene solución, además del exterminio masivo de los teclados ofensores y de la reprogramación mental de los confusos teclistas? Vayamos por partes.

Cuenta la leyenda que cuando salió el IBM PC al mercado, una de las cosas que le faltaban (detalles, detalles) era precisamente una buena biblioteca de programas. Así que lo mejor era tirar de lo que ya existía: versiones para la nueva máquina de programas populares para el sistema operativo CP/M. ¿Os acordáis del CP/M? Sí, amiguitos: los 8 bits no siempre fueron para las consolas de videojuegos y las máquinas de marcianitos. Hubo una floreciente industria alrededor del 8080/8085 y Z80, de la cual ya no queda más que el recuerdo. Del Z80 y del 6502 tal vez hablaré en otro momento, pero a lo que vamos.

Estos programas necesitaban una manera de recibir información fuera de banda, por así decir. Metainformación. Una manera de cambiar de modo, o de hacer algo que influiría sobre el resultado final. Una manera, en definitiva, de tomar el control de la operación del programa. ¿Adivináis cómo? Efectivamente: la útil, universal y correctamente situada tecla Control. Heredada de los terminales series, en los ordenadores encontró nuevas funciones que les dio otra vida. ¿Recordáis WordStar y sus diversos grupos de funciones, todas ellas accedidas mediante varios “prefijos” formados por Control-letra? ¿A que era práctico? Y el diseño del teclado del IBM PC favorecía este uso, ya consolidado por CP/M.

Pero llegó un momento en que los responsables del invento se dieron cuenta de que la gente quería usar las teclas de control de posicionamiento (cursores, avanzar/retroceder página, etc), que para eso estaban. ¿Y las teclas de función? ¿Cómo podría lograrse una reeducación masiva, obligando de paso a adoptar nuevos programas, tal vez mejores pero en cualquier caso más rentables para sus fabricantes? Fácil. Cambiando la tecla Control de sitio y haciendo que la nueva tecla Alt quede justo al lado de la barra espaciadora.

Este sutil cambio, favoreció a esa nueva industria, y probablemente haya satisfecho a los usuarios habituales de procesadores de textos y herramientas de similar funcionalidad. Pero no sólo de procesadores de textos vive el Informático (aunque sea el editor probablemente la aplicación más usada, junto con el compilador). Otras herramientas también se beneficiaban de la tecla Control. En los 80 explota, por así decir, la era de las comunicaciones digitales a un nivel más personal. Las empresas se vuelcan en ofrecer servicios por módem, y el uso de la tecla Control sirve, cómo no, para probar directamente los protocolos de comunicaciones basados en caracteres (que levante la mano quien nunca haya usado un módem en modo terminal). Al cambiar de sitio, pareció vaticinar el fin de una era. Y el comienzo del síndrome del túnel carpiano ese…

La solución a todo esto (para quien, como yo, vea en ello un problema; sé que los más jóvenes del lugar pensarán que estoy chalado) es bastante sencilla si se usa algún sistema de la familia del Unix y se ejecuta el sistema gráfico X: la opción swapcaps en XFree86 y Xorg, o usar xmodmap con una secuencia similar a esta:

remove Lock = Caps_Lock
remove Control = Control_L
keysym Control_L = Caps_Lock
keysym Caps_Lock = Control_L
add Lock = Caps_Lock
add Control = Control_L

Esto colocará las cosas en su sitio. ¡Como $DEITY manda, hombre!

Para terminar, una curiosidad: desde el 2000, todos los teclados internacionales de las estaciones de trabajo Sun tienen ya las teclas al estilo PC; pero el de EE.UU. se puede pedir con esa distribución de teclas, o con la denominada Unix, que coloca las cosas en su sitio. Afortunadamente para los poseedores de un teclado Sun tipo 6 (y creo que también tipo 7), las teclas de Control y Bloq Mayús tienen exactamente el mismo tamaño. Y, ¿casualidad? son fácilmente intercambiables ;)

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