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Acer Aspire 1400 e Intel PRO Wireless 2915 en Linux: ¿misión imposible? · 2007-02-19 13:53 by Francisco

¿Te portaste bien en 2002 y Mamá Noelia (o los Presidentes de la República Magos) te premiaron con un portátil? ¿Lo sigues usando hoy día tras sucesivas ampliaciones y quieres seguir usándolo como un auténtico guerrero de la carretera? ¿No te decides entre la avalancha de ofertas de tarjetas de red inalámbrica y la duda de que vayan a funcionar en tu ordenador? El Ojo de Turing te solventa las dudas y te ayuda a decidir.

NOTA: el que tenga prisa por saber cómo echar a andar el invento en cualquier sistema operativo donde se de el problema de que la tarjeta no emite ni pidiéndoselo por favor, que vaya rápidamente al final del artículo. El resto, quedáos conmigo, y os divertiréis bastante.

Sin duda, podría torturaros^Wdeleitaros con un fantástico artículo sobre cómo elegir un portátil; pero en mi caso, llegaría con más de 4 años de retraso. Sólo diré lo siguiente: elegí el mejor que podía pagar, y aún celebro la decisión.

A pesar de que el Acer 1400 lleva un Pentium 4 Northwood de sobremesa a 2GHz (sí, habéis leido bien, estos chicos denominan a esta clase de ordenadores desktop replacement), se calienta bastante menos que sus hermanos Acer de la serie 1300 dotados de procesadores AMD (no olvidemos que tiene modulación de reloj, al estilo Xeon, que redunda en menor consumo y disipación de calor). Sus 256M de memoria fueron ampliados a 512M en cuanto se pusieron a buen precio las memorias (ahora, para subir a 1G, tendría que tirar las que están instaladas; pero todavía no me ha hecho falta). El disco de 20G está ahora en una caja externa, mientras que uno interno de 80G me facilita la vida diariamente.

¿Y las conexiones al mundo exterior?

El módem HSP interno está soportado desde un principio por la casa (SmartLink, aunque ahora le han vendido el negocio de módems a Conexant), y los controladores siguen estando disponibles, si bien es cierto que sólo lo he usado un poco. El adaptador ethernet de 10/100Mbps es de Intel, y lo uso a diario sin problemas. La conectividad por Bluetooth vino de la mano de un adaptador Conceptronic USB. Y para red inalámbrica… bueno, hagamos un poco de historia.

Este portátil tenía en opción por “tan sólo 200€” una tarjeta WiFi interna mini-PCI 802.11b, es decir, de 11Mbps. Después de haber soltado 1500€ en su momento por esta maravilla de la técnica, no me hacía mucha gracia tener que hacer otro desembolso tan grande, así que aproveché uno de los 2 conectores PCcard (aún llamados por muchos PCMCIA, que es el nombre del consorcio, no del producto) para instalar una tarjeta Benq AWL-100, basada en los circuitos Prism, y plenamente soportada en Linux (concretamente, en Red Hat y Fedora Core), también 802.11b. Todo perfecto.

Pero los tiempos cambian, y uno desea no sólo más velocidad (que siempre viene bien), sino la posibilidad de situarse más lejos de los puntos de acceso y, de ser posible, que además de todo lo anterior, que el adaptador de red no sobresalga del propio ordenador.

¿La solución? Una tarjeta mini-PCI, claro está. Pero, ¿cuál? Debería ser económica (eso siempre), de buena calidad, soportada en Linux, que permita 2 antenas (por aquello la recepción en diversidad, que permite adaptarse a la señal más intensa recibida) y que cumpla con 802.11b (11Mbps en 2,4GHz) y 802.11g (54Mbps en 2,4GHz). Opcionalmente, 802.11a (54Mbps en 5GHz); y otras velocidades no normalizadas, por si acaso. Y, por supuesto, un par de antenas internas, que el mío tiene el hueco, pero no las lleva.

Después de mucho mirar y remirar las que cumplían las condiciones, vi que podía conseguir a buen precio tarjetas Gigabyte basadas en circuitos Atheros o bien una Intel basadas en sus circuitos 2915 (evolución del 2200, añadiendo 802.11a). La decisión se basó, a última hora, en que el vendedor de estas últimas también me facilitaba las antenas. Toda la operación me salió por menos de la cuarta parte de lo que me pidieron en aquel entonces, mano de obra (mía) aparte.

Lo primero que hice fue instalar las antenas. Fue fácil: se retiran sendos tornillos para cada una de los protectores de las antenas, y entonces te das cuenta de que la única manera de pasar los cables hasta el lugar donde residirá la tarjeta es retirar la cubierta superior del portátil. Ningún problema. Salvando, claro está, el hecho de tener que quitar antes la pantalla, el teclado, el lector de DVD, el de discos flexibles (¡sí, mi portátil tiene de eso! ¡y conector Centronics para la impresora!) y un sinfin de tornillería varia y plaquitas adicionales que harían las delicias de un maquetista. O su pesadilla.

Gracias al manual de servicio
supe exactamente cuántos tornillos había que quitar (y lo más importante: dónde estaban, que algunos se escondían bastante bien los muy puñeteros) para instalar las antenas, labor en la que invertí aproximadamente 2 horas. De éstas, la mayor parte del tiempo lo dediqué a desmontar el equipo, ya que después la cosa estaba fácil. ¡Y ni siquiera me sobraron (ni faltaron) piezas ni tornillos!

Luego llegó el momento de instalar la tarjeta de red. En esto invertí unos 3 minutos. Más o menos.

Sabedor de lo complejas que son estas cosas, me había documentado previamente con los requisitos para configurar la susodicha, lo cual desde Linux se reduce a ir a la página ofifcial de los controladores y darse cuenta de que para Fedora Core 6 (FC6) hay unos estupendos RPM con los controladores y el firmware preparados por la gente de ATrpms y que es más fácil de instalar si primero se añade su firma y la identificación de su repositorio, tal como indican ellos. Si queremos usar WPA (muy recomendable), habrá que instalar el paquete wpa_supplicant, que viene de serie en FC6. Si no queremos instalar muchos paquetes ajenos a Fedora, el único imprescindible es el del firmware, ya que el resto son mejoras de los controladores que vienen en el núcleo. Esto también facilitará las actualizaciones del mismo.

Después de todo esto, me voy directamente al panel de configuración de red, encuentro la tarjeta, la configuro, lo pongo todo a punto, pruebo y…

... nada.

Todo está perfectamente configurado, pero ni un milivatio sale por las antenas. Miro en /var/log/messages, y encuentro que se queja de un tal rf_kill, que no le deja encender la radio de la tarjeta. Claro, mi portátil tiene 2 formas de evitar que la red inalámbrica se dispare inadvertidamente (además de desactivar la tarjeta): Fn+F8 (que no causaba efecto) y un interruptor en el lateral derecho (que hacía lo mismo que Fn+F8). ¡Mal! Evidentemente, este sistema sólo funciona con la tarjeta de 200€, esa que no quise comprar en su momento. La de Intel, ni caso. Y, por supuesto, en el BIOS no había opción alguna al respecto (y sí, tengo la última versión que hay y habrá).

Después de buscar y rebuscar, encontré 2 soluciones: rfswitch, que en mi caso no funciona (no tengo el portátil correcto, según ellos); y la buena, que es la solución en la que todos hemos estado pensando desde un comienzo: abrir de nuevo el portátil (¡tranquilos, sólo la tapa que cubre la tarjeta mini-PCI!) y ver qué demonios le ocurre a la tarjeta. Y es que este problema afecta a todo el que quiera poner una de estas tarjetas destinadas a un sistema Centrino en un ordenador más antiguo (es decir, anterior a 2004-2005).

Si la observamos detenidamente, nos daremos cuenta de que no hay a la vista interruptores, conmutadores o puentes que le impidan el funcionamiento. Y, sin embargo, la tarjeta está recibiendo una señal que le hace desconectar la radio. ¿Por dónde? Tras varias sesiones de búsqueda más, el misterio quedó finalmente desvelado: la pata 13 del conector mini-PCI (RF Silent Input). ¿La solución? Tapar con cinta adhesiva la susodicha pata. Dicho, hecho, y todo finalmente, funcionando a la perfección :)

Acer Aspire 1400 e Intel PRO Wireless 2915 en Linux: ¡misión cumplida!

  1. Me ha gustado eso de añadir tarjeta wifi a ese portátil, voy a ver si me aplico el cuento y miro si mi toshiba tiene espacio para una mini pci wifi, gracias por la idea, aunque pobre mi tarjeta pccard

    Un saludo


    jose    2007-03-07 20:58    #
  2. Pues ánimo, que merece la pena. Muchos de los portátiles de la época las admiten, aunque parece que algunos fabricantes no lo publicitaban demasiado claramente. Por si te sirve de algo, mi Acer está realmente fabricado por un ODM llamado Compal, el mismo que ha fabricado algunos modelos para Toshiba y HP. ¡Suerte!


    Francisco    2007-03-10 18:11    #

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